La población de Córdoba envejece: la edad media supera ya los 44 años

Demografía

Hace cuatro décadas, en 1982, era de 33,8 años y los mayores de 65 son ya el 20,09% del censo

Durante 2021 se registraron en Córdoba 5.799 nacimientos, una tímida mejoría respecto al año anterior

Una pareja de mayores camina por Santa Eufemia.
Una pareja de mayores camina por Santa Eufemia. / El Día

La población cordobesa sigue menguando y envejeciendo. Así lo atestiguan los indicadores demográficos básicos referidos al año 2021 que el Instituto Nacional de Estadística ha publicado este miércoles, 16 de noviembre, y que ratifican los movimientos ya apuntados en años anteriores: cordobesas y cordobeses se casan con menos frecuencia y más tarde; postergan el momento de tener descendencia y crían menos hijos, al tiempo que disfrutan de una mayor longevidad.

Como consecuencia, Córdoba reduce su población, que envejece a falta de relevos generacionales más amplios. La edad media alcanza ya los 44,07 años, algo más en el caso de las mujeres (45,43) que en los hombres (42,66). La serie estadística del INE, que arranca en 1975, evidencia un claro aumento de la edad conforme han pasado las décadas. A mediados de los 70 del pasado siglo, la edad media era de 32,48 años y ha ido aumentando, sin excepción, ejercicio a ejercicio. En 1980 era de 33,45 años; en 1990, de 35,58; en 2000, de 38,31; en 2010, de 40,60, y en 2020, de 43,48.

La edad media de la población en España es, casualmente, la misma que la de Córdoba: 44,07 años. Por tanto, hay provincias mucho más envejecidas y otras mucho más jóvenes. Entre las que cuentan con mayor población de edad avanzada se encuentran Zamora (51,33), Ourense (51,19) y Lugo (50,35), las tres únicas que superan las cinco décadas de vida. En el polo opuesto están las ciudades autónomas de Ceuta (38,66) y Melilla (36,30), por el impacto de los movimientos migratorios; son las únicas que bajan de los 40 años.

Como consecuencia de esto, aumenta la tasa de dependencia, es decir, la relación entre la población activa y la considerada dependiente, los pensionistas. O, en otras palabras, es la proporción de personas mayores de 65 años y que ya no se encuentran en edad de trabajar respecto a los menores de esa franja y que sí están insertos en el mercado laboral. En Córdoba, la tasa de dependencia alcanza ya el 53,96%, que en todo caso es inferior a la media nacional, establecida en el 54,16%. La provincia con una situación más preocupante es Ourense, donde la tasa de dependencia alcanza ya el 72,77%.

En relación a los datos anteriores, las personas que ya han superado la barrera de los 65 años en Córdoba son el 20,06% del total del censo, también ligeramente por debajo de la media del país, que queda en el 20,09%. Como ocurre en los apartados anteriores, las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son las que presentan datos más bajos, con solo el 13,11 y el 11,70%, respectivamente. En Ourense, por el contrario, el 31,83% de los vecinos ya ha superado la edad de jubilación, lo que sitúa a la provincia gallega como el territorio donde mayor desproporción existe entre población activa y jubilada.

Los nacimientos, a la baja

Una embarazada se somete a una ecografía.
Una embarazada se somete a una ecografía. / El Día

Mientras, la cifra de nacimientos sigue en caída, y durante 2021 volvió a quedarse muy por debajo de los 6.000 partos, con solo 5.799. Esto supone un 28% menos que hace una década, aunque mejora ligeramente tras el mínimo histórico de 2020. Después del llamado baby boom de la década de los 60, el número de hijos por habitante fue decreciendo como en todo el territorio nacional debido, entre otras cuestiones, a los cambios en los hábitos de vida.

El retraso en la edad de ser madre y tener solo un niño por familia ha llegado a situar a la natalidad en valores muy bajos, algo que empezó a ser más acuciante a partir de finales de los pasados años 90. La llegada de los inmigrantes ha sido determinante para que después se produjera un aumento de los nacimientos, de manera que en Córdoba llegó a registrarse, después de sucesivas caídas, un pico máximo en 2008, con 8.679 nacimientos. Es curioso que a partir de entonces los alumbramientos han descendido en picado, coincidiendo justo con la crisis económica y su posterior salida. También parece que la incertidumbre en el terreno laboral ha pesado sobre los matrimonios cordobeses o parejas que han decidido retrasar paulatinamente la decisión de convertirse en padres.

Pese a estos malos datos, la tasa bruta de natalidad repuntó tímidamente en 2021 en la provincia, con 7,43 nacimientos por cada 1.000 habitantes. El mínimo histórico fue en 2020, con 7,21, prácticamente la mitad del índice que alcanzó Córdoba en los años 80 del pasado siglo XX. Según los datos del INE, en 1984 se llegó a 14,79 bebés por millar de personas, el récord de la serie.

En el conjunto de España, la tasa bruta de natalidad se sitúa en 7,12 nacimientos. La provincia con el índice más bajo de España es Zamora, con solo 4,2 bebés por 1.000 habitantes. En el lado opuesto se sitúa Melilla, con 11,17.

A esto se une que, debido a la incorporación al mercado laboral y al cambio en los hábitos de vida y las expectativas, las cordobesas han retrasado su primera maternidad a los 30,97 años; a los 33,07 para el segundo, y a los 33,82 para el tercero. Se convierten así en las más mayores de Andalucía –tras las de Sevilla– en dar a luz a sus primogénitos. Un dato que está íntimamente relacionado con el que revela la impresionante bajada del índice de natalidad en la provincia que, en algo más de cuatro décadas –desde 1975–, ha sufrido un descenso del 52,7% en llegadas de bebés al mundo, según los últimas estadísticas.

Estos datos contrastan con los del inicio de la serie histórica. En 1975 la edad media para el primer hijo era de 25,2 años; para tener el segundo las madres se solían esperar hasta una media de 28,5 años; para el tercero, hasta una media de 31,5 años, y el cuarto se solía tener a partir de los 35,5 años. El umbral del primer hijo a los más de 30 años de media –lo que hace décadas suponía considerar a una madre como demasiado mayor para traer al mundo a su primera criatura– no se traspasó en Córdoba hasta bien entrado el siglo XXI y cuando la crisis ya había comenzado a hacer sus estragos.

Los datos evidencian de una forma muy clara cómo la situación económica ha provocado que cada vez sean más las mujeres que retrasen el momento de convertirse en madres, ya que priorizan, por ejemplo, su carrera profesional, o por el simple hecho de que no disponen de los recursos económicos suficientes que requiere la crianza de un hijo. En 2000, por ejemplo, el primer nacimiento se producía cuando la madre tenía una media de 28,3 años. Concretamente fue en 2014 cuando se rebasó ese umbral medio de la treintena a la hora de tener ese primer parto.

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