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Todo un mundo por descubrir

  • La provincia cuenta con la mayor diversidad de setas de Europa, pero es un sector todavía desconocido

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Todo un mundo por descubrir

Quizá le sorprenda saber que Córdoba tiene mayor riqueza y variedad de setas que, por ejemplo, los Pirineos. Sin embargo, el nivel de conocimiento es mucho mayor en el norte. Aquí, el mundo de las setas "es el gran desconocido", reconoce María Rosas, una de las encargadas del Punto de Información Micológica del Ayuntamiento de Córdoba, instalado en la barriada periférica de Trassierra, que desde este fin de semana ofrece conferencias y rutas guiadas para acercarse a ellas. Desde su aportación al ecosistema y al mantenimiento de las especies a sus propiedades medicinales o, cómo no, gastronómicas. "Las setas no son sólo comestibles, tienen múltiples aplicaciones pero aquí no somos conscientes de que tenemos la mayor biodiversidad de toda Europa", apunta María Rosas.

Ahora que empieza la temporada y con un clima que favorece la aparición de hongos tras estas lluvias y la llegada del frío, una de las principales tareas de este punto de información es dar algunas nociones para las salidas al campo. La primera es "no recoger lo que no se conoce", apunta la experta, ya que puede ser que no sean comestibles o que se incluyan dentro del "listado rojo", es decir, las setas que no se pueden arrancar porque están protegidas. Es el caso de la melena de león, un hongo que crece a media altura del tronco de los árboles y que "está muy rico porque recuerda al marisco" y que tiene además propiedades medicinales. Pero se trata de una especie protegida, como el boletus permagnificus, debido a que son escasas. Lo mejor, por tanto, "es salir a disfrutar y dejar el campo como está, hacer fotos y contemplar el espectáculo", apunta Rosas.

Desde níscalos a gurumelos o colmenillas, la temporada se extiende hasta marzo

Porque Córdoba es mucho más que níscalos, que son los que ahora copan Sierra Morena. Sin embargo, la temporada no acaba aquí. En diciembre y enero aparecen las cantarelas y los pie azules. Febrero es una época de transición y podemos disfrutar de las negrillas y la plateras, y en marzo tenemos dos de las "setas estrella", como son los gurumelos y las colmenillas. Todas ellas son comestibles y muy apreciadas en la gastronomía, aunque la que más se conozca sea la trufa. Esta especie se puede ver en Córdoba, pero en la sierra de la Subbética, y a partir de abril. Hay otra muy conocida, los boletus, pero el frío de los últimos días puede hacer que no salgan este año.

¿Dónde se pueden realizar rutas para disfrutar de todas estas variedades? "En toda Sierra Morena", asegura María Rosas, aunque hay algunos parajes muy recomendables como el cerro del Pozo de la Nieve, las dehesas de La Jarosa, el Puerto Artafi, el río Arroyo del Molino o los alrededores del río Guadiato. El Patriarte, Santo Domingo o la zona de Linares también son enclaves son "magníficos" para pasear y conocer las setas de la Sierra de Córdoba, así como su valor en los ecosistemas. Rosas asegura que hay algunas aplicaciones de móvil que permiten identificar las especies, aunque están más enfocadas a otros entornos donde hay más afición, como es el caso del norte de España.

Hay, sin embargo, otros trucos: "Hacer fotos o dibujos y echar mano de los buscadores", asegura Rosas, quien recuerda que el punto de información de Trassierra estará toda la temporada a pleno rendimiento. Hay que mirar "no sólo al suelo" porque hay "tesoros" que encontrar y no todos son comestibles. Por ejemplo, abunda en Córdoba el pedo de lobo, una seta que no se come pero que tiene propiedades medicinales para cicatrizar heridas. "Podría sustituir, por ejemplo, al Betadine". También hay otras especies que se utilizan en la industria del textil, porque son válidas para teñir telas. Un gran mundo por descubrir y ahora es un buen momento para empezar a hacerlo.

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