pozoblanco | romería desde el santuario de la jara

Una multitud celebra el regreso a casa de la Virgen de Luna

  • Una tarde amenazante de lluvia da paso a una jornada espléndida de fiesta.

  • Un nuevo cofrade jura bandera y tres más reciben medallas de plata por sus 35 años de servicio.

La Virgen de Luna ya descansa en la parroquia de Santa Catalina de Pozoblanco. Miles de personas vivieron ayer un día de fervor y fiesta en el Santuario de la Jara que concluyó con la llegada a casa de la patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad. La imagen de la Virgen, portada por los romeros, entró por el arroyo Hondo entre los disparos de los hermanos cofrades y las muestras de cariño de los pozoalbenses, en una demostración de júbilo que se repite cada año por estas fechas.

¡Hermano, ave María purísima! Con estas cuatro palabras pronunciadas por el sargento de la cofradía en el frío de la madrugada taruga arrancaba una jornada de fiesta que se vio amenazada por la lluvia caída en tromba durante la tarde del sábado. Pero amaneció el domingo, el sol apareció entre los nubarrones que aún quedaban en el cielo y los romeros y romeras procedentes de toda España llegaron en masa a ese enclave único situado en la dehesa del Valle de Los Pedroches.

La jornada empezó muy pronto para los hermanos de la Cofradía de la Virgen de Luna. Tras pasar toda la madrugada por las calles de Pozoblanco con la llamada, uno por uno, de todos sus miembros como manda la tradición, se reunieron en la casa de hermandad al son del tambor. Después recogieron la bandera y, tras visitar el Ayuntamiento, partieron hacia la casa del capitán para iniciar desde allí el recorrido hacia el Santuario.

Juan García expresaba a el Día "muchísima ilusión tras amanecer el día soleado, lo que hará que mucha más gente pueda venir al Santuario a disfrutar de la romería". El capitán de la Cofradía mostró su "satisfacción por la implicación del Ayuntamiento y por cómo se han desarrollado las Fiestas de la Virgen de Luna". Además, tuvo palabras de elogio para el pregonero, Antonio Garrido, que el día previo a la romería, en el Teatro El Silo, ofreció "un pregón sobresaliente y que deja el listón muy algo".

García anunció que, entre las novedades de la estancia de la Virgen en Pozoblanco los próximos meses, destaca que cuando lleguen los últimos días de estancia en la localidad, antes de volver al Santuario, pasará una noche en las parroquias de San Bartolomé y San Sebastián. Y también lo hará por primera vez en la capilla del Colegio Salesianos San José, "algo que nos emociona mucho".

La mañana continuó animada en los aledaños de la ermita y llegó el turno de la tradicional Eucaristía. Tras rodear el Santuario a hombros de los hermanos, la imagen de la Virgen de Luna se situó ante sus fieles para dar comienzo la misa bajo los acordes del coro Voces de la Sierra, las salvas de las escopetas y los redobles atronadores del tambor. El capellán José María González ofició una celebración en la que juró bandera un nuevo cofrade y tres más recibieron medallas de plata como conmemoración a sus 35 años de servicio, toda una vida.

Tras la Eucaristía, los romeros abandonaron la zona del Santuario para comenzar la fiesta junto a las tascas o con sus familiares y amigos alrededor de candelas y fiambreras. Otros muchos se acercaron a la zona habilitada para las carrozas, una iniciativa que coge más fuerza cada año, ya que en esta edición eran más de 40 las que asistieron a la romería. Más de 1.200 personas, según los datos ofrecidos por el Ayuntamiento, optaron por esta opción para participar.

El alcalde de Pozoblanco, Emiliano Pozuelo (En Positivo), mostró su alegría por disfrutar de "un día espléndido pese a las amenazas de lluvia", y aseguró que "tener un día tan bueno ha hecho que muchísima más gente se haya sumado a disfrutar de nuestra romería". Pozuelo afirmó también que "todo el dispositivo puesto en marcha ha funcionado perfectamente y todos los romeros que se han acercado al Santuario han podido disfrutar de la fiesta".

También habló desde el punto de vista personal: "Ya el año pasado, durante la romería, viví uno de los momentos más emocionantes de mi vida y de mi trayectoria como alcalde", y aseguró que en esta edición "la emoción es exactamente la misma". Pozuelo expresó su satisfacción por "el gran éxito de todas las actividades paralelas preparadas para la romería" en las que se han mezclado "con éxito" nuestras tradiciones y nuestra apuesta por introducir novedades".

Antes de arrancar con la aparcería, tuvo lugar una de las novedades planteadas para amenizar la fiesta este año a los romeros: los conciertos de Antonio de Pozoblanco y del coro Voces de la Sierra en la explanada del Santuario con un escenario preparado para la ocasión.

Y, como marca la tradición, poco más tarde de las tres de la tarde la Virgen de Luna, portada por sus brazeros, partió camino de Pozoblanco. Los romeros, unos junto a la patrona y otros algo después, comenzaban también a llenar el camino. Algunos con algo de prisa porque su gran objetivo era estar presentes cuando la Virgen llegara al arroyo Hondo.

En torno a las seis de la tarde, comenzó a vislumbrarse desde Pozoblanco la silueta de las andas de la Virgen de Luna. La emoción comenzó a hacerse notar y los pozoalbenses, un año más, llenaron el camino a ambos lados en el último tramo del recorrido que separa el santuario de la Jara y el arroyo Hondo. Minutos después, la Virgen entró en Pozoblanco y empezaron a escucharse las voces de los más pequeños con una tradicional oferta: "¡Virgen de Luna! ¿Quieres mi hornazo? ¡Que si no me lo zampo!". Al paso de las andas de la imagen de la Virgen, se entonaba también la salve justo antes de que la imagen recibiera las llaves de los sagrarios de Villanueva de Córdoba y Pozoblanco.

A continuación, comenzó una procesión por las calles del municipio, con la compañía de la Banda Sinfónica Municipal, hasta parar en la puerta del Ayuntamiento, lugar donde el alcalde le hizo entrega a la Virgen de Luna del bastón que la identifica como alcaldesa perpetua de la ciudad.

Después, la Virgen de Luna partió rumbo a la parroquia de Santa Catalina donde, por primera vez, y antes de celebrar la Eucaristía, tuvo lugar una función de fuegos artificiales en su honor. Finalizó así un día histórico para Pozoblanco, de esos marcados en rojo en el calendario, dentro de unas fiestas que continúan hoy lunes, jornada de fiesta local en la localidad.

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