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Entrevista al presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore)

Andrés del Campo: "Sin pantanos ni regadío, en España solo viviríamos cuatro millones de personas en verano"

  • "La actual población mundial solo puede sostenerse con el regadío"

  • "Reducir los costes energéticos es la principal reivindicación al Gobierno"

Andrés del Campo, durante la entrevista. Andrés del Campo, durante la entrevista.

Andrés del Campo, durante la entrevista. / Juan Ayala

"La actual población mundial solo puede sostenerse con el regadío", advierte Andrés del Campo, máxima autoridad en la materia y presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), una asociación que en la actualidad cuenta con más de 700.000 regantes y más de dos millones de hectáreas, es decir, más del 80% del regadío nacional. Del Campo ha participado este lunes en el foro El agua, necesidad del presente y reto del futuro, organizado en Córdoba por la Fundación Concordia y Libertad, presidida por Adolfo Suárez Illana.

- ¿Qué mensaje quiere lanzar?

- La desnutrición afecta a más de 815 millones de personas en todo el mundo, mientras que la población no para de aumentar. Pasará de 7.600 millones a 9.500 millones en unos años y la FAO, alarmada, ya nos ha dicho que para lograr alimentarlos a todos la productividad tiene que aumentar un 40% antes de 2030 y un 60% en 2040. Pero, al mismo tiempo, tenemos menos tierra y menos agua per capita

- ¿Cuál es la salida?

- La conclusión es que solo se puede conseguir mediante biotecnología y agricultura de regadío. En España, el riego ocupa menos del 15% del territorio, pero en cambio da más del 65% de la producción total agraria. Una hectárea de regadío produce como cinco de secano, y en el caso del intensivo, una de regadío equivale a más de 40 de secano. Si a nivel mundial pretendiésemos ese aumento a base de secano, el resultado sería medioambientalmente inadmisible porque sería en detrimento de selvas y bosques. Con el regadío, en cambio, se produce más ocupando menos. Y si además aplica la biotecnología, con menos cantidad de agua se obtienen más alimentos. La biotecnología también ayuda a mejorar la resistencia a plagas con menos fitosanitarios y, por tanto, se contamina menos. Estos, además, reduce los costes para los agricultores. Es decir, que la solución está en el regadío altamente tecnificado y eficiente, que tiene en cuenta el binomio agua y energía. Del regadío depende el futuro de la alimentación en el mundo.

- ¿España ha hecho los deberes en esta materia?

- A nivel nacional, se ha hecho un esfuerzo muy grande para transformar los regadíos, de manera que somos un país pionero. Ya hemos modernizado el 75% del riego mediante presión y aspersión, de forma que solo quedan 900.000 hectáreas pendientes de transformar, lo que representa un 34% de la superficie regada. Eso no ocurre en ningún otro país, solo en Israel, pero allí tienen 170.000 hectáreas, y nosotros tenemos dos millones.

- ¿Y en Andalucía?

- El 77% del riego andaluz andaluz es por goteo, lo que supone un verdadero récord.

- ¿Qué va a pasar con el regadío si no llueve en primavera?

- No ha llovido suficiente y los pantanos ya bajan del 50% de su capacidad. Ahora mismo es clave saber cómo se va a distribuir ese agua, porque reducir la cantidad disponible provocará unas mermas importantes para los agricultores. Tendremos que sembrar a la carrera cultivos de secano y disminuirá todo, la mano de obra, la industria auxiliar, etcétera.

- El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha comparecido este lunes en la comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación del Congreso. ¿Qué demandas le hacen los regantes?

- La principal es el recorte de los costes energéticos, que condicionan los nuevos regadíos. Las tarifas existentes se modificaron en 2008 y son una barbaridad, porque los costes fijos aumentaron más que los variables. Así que las parcelas que se riegan tres o cuatro meses pagan los 12 meses aunque enciendan el sistema solo un minuto. Queremos pagar por la potencia realmente utilizada, pues los costes fijos suponen cerca del 70% de la factura. Son un totum revolutum con impuestos duplicados. Además, es imprescindible regular ya la cadena alimentaria, pues los precios aumentan cerca del 600% entre lo que cobra el productor y lo que paga el consumidor. Al agricultor se le paga a precios de los 90 con los costes del siglo XXI. Por último, es imprescindible no reducir los fondos para la nueva Política Agraria Común (PAC). Es la única manera de que los agricultores no abandonen el campo, pues hay que tener en cuenta que alrededor del 40% de los productores tienen menos de 35 años.

- Mientras tanto, en la provincia de Córdoba, se mantienen las reivindicaciones para aumentar la superficie de riego permitida. ¿Qué hace falta?

- Hay que terminar las obras de regulación de cuenca, y el pantano de San Calixto es fundamental. También hay que permitir que se reutilicen las aguas tratadas en las estaciones depuradoras. Siempre le digo a los políticos que, si en España no hubiese embalses ni riego y estuviésemos a merced de los ríos, apenas podríamos vivir cuatro millones de habitantes con los ratios de consumo actuales en los meses de julio y agosto. Y somos 70 millones de habitantes. Hasta ahora ha habido sequía pluviométrica, pero nunca hidrológica.

- Los agricultores están en pie de guerra para exigir precios justos. ¿Es el problema en el regadío aún mayor?

- Sí, mucho mayor, porque el desajuste de los precios no afecta solo a los agricultores, sino a todo el complejo agroalimentario asociado, las industrias, los transportes... Todo eso se va al garete si el regadío se transforma en secano. En algunos lugares de España, el regadío supone hasta el 20% del Producto Interior Bruto (PIB). Lo que levantó la economía en la anterior crisis fue la agricultura.

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