El día grande de Puente Genil
Alrededor de 12.000 personas asisten al desfile de las figuras bíblicas, una tradición pone el punto y final a la Semana de Pasión pontanesa
Si hay una ciudad donde se vive con intensidad la Semana Santa, y más concretamente el Domingo de Resurrección, es Puente Genil. Bajo un cielo soleado y una temperatura completamente primaveral, entre 10.000 y 12.000 personas -según fuentes de la Policía Local- se congregaron ayer en las principales calles de la localidad para presenciar el desfile procesional que puso el gran broche de oro a la Semana Santa local.
Tras dos años sin poder hacerlo por culpa de la lluvia, la imagen de Nuestro Padre Jesús Resucitado partió a primera hora de la mañana de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en la avenida de la Estación, desde donde se trasladó hasta la ermita de la Veracruz, escenario de la misa, que fue preludio del inicio de la segunda parte del recorrido por la calle Aguilar, el paseo del Romeral y las avenidas Susana Benítez y Manuel Reina, ya de regreso.
En torno al mediodía, comenzaron a incorporarse al desfile las cerca de 450 figuras bíblicas que representan diversos pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamento, personajes ataviados con ropajes de la época que dan un sello propio a la Semana Santa pontanesa y que constituyeron uno de los grandes alicientes turísticos de la jornada. Además, la presencia en las calles del más de centenar de componentes de la Corporación del Imperio Romano dio un plus de vistosidad a un recorrido que tomó el formato actual a mediados del siglo pasado y que se ha convertido en completamente imprescindible para todos aquellos que quieren conocer un poco mejor una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.
El origen de las figuras bíblicas se remonta a mediados del siglo XVII, aunque por aquel entonces se hallaban ligadas a las cofradías. Con el paso del tiempo estuvieron sujetas a las prohibiciones y decretos de las autoridades eclesiásticas, si bien comenzaron a alcanzar su esplendor a finales del siglo XIX, cuando progresivamente fueron asumidas por las Corporaciones Bíblicas, desfilando intercaladas entre las cofradías durante sus estaciones de penitencia.
Su popularidad es de tal calado que las figuras tienen a los niños como sus grandes valedores, un hecho motivado en parte por su carácter hasta cierto punto interactivo con el público. Y es que, por poner algunos ejemplos, los pequeños suelen guardar recelo al paso de Los Jetones, admiran con dulzura la oveja que acompaña al Buen Pastor o el gallo de Los Ataos o dejan alguna moneda en la túnica de Jesús que portan varios soldados romanos.
El desfile del Domingo de Resurrección puso el punto y final a una Semana Santa inolvidable marcada por una excelente climatología, e incluso por temperaturas demasiado elevadas para lo que suele ser normal en esta época del año. Las bondades meteorológicas han propiciado que sean muchos los pontaneses y visitantes que hayan salido masivamente a la calle para disfrutar de un gran ambiente y, en el caso de ayer, de una procesión atractiva y espectacular que suele despertar un gran interés y que volvió a atraer a muchas personas procedentes de distintos puntos de la geografía nacional.
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