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Agricultura

El cereal pierde fuelle en el campo

  • La falta de precipitaciones durante la pasada primavera provoca la caída de las producciones, que van disminuyendo su presencia en el campo en favor de otros cultivos más rentables

Cosecha del cereal en Córdoba Cosecha del cereal en Córdoba

Cosecha del cereal en Córdoba / El Día

El 70% de la superficie de cultivo que hay en la provincia de Córdoba está dedicada a los cereales, alrededor de 176.000 hectáreas. Se trata de una más que notable y amplia cantidad, aunque el cereal va poco a poco perdiendo peso en el agro cordobés en favor de otro tipo de cultivos más rentables, tanto para el agricultor como para el propio sector.

El cultivo principal en Córdoba es el trigo duro porque, hasta el momento, da buena rentabilidad y se trabaja, principalmente, en la zona de la Campiña, desde el municipio de La Carlota hasta Cañete de las Torres.

La bajada en la producción del cereal también se ha agravado este año en la provincia por la falta de precipitaciones durante la pasada primavera y también en el otoño, según pone de manifiesto el técnico de Asaja Córdoba Antonio Monclova, quien no tiene reparos en asegurar que lo de este ejercicio para este tipo de cultivo es “una ruina muy grande”.

Así, subraya que la producción de este año del cereal en Córdoba “ha disminuido mucho” y añade que las cosechas “son muy bajas”. Como ejemplo, expone el caso que mientras que “lo normal” en cualquier campaña la producción sea de unos 3.500 kilos de cereales por hectárea, este año apenas han sido unos 2.800 kilos; es decir, que la caída ha sido del 25%.

No obstante, también recuerda que el ejercicio de 2018 se puede considerar como de “récord”, ya que se obtuvieron unas “producciones altas”, mientras que hace dos años la situación fue peor y la campaña en aquel caso fue “media-baja”. A pesar de ello destaca que la calidad de los cereales cosechados es “buena”.

El almendro, el pistacho y el olivar van ganando terreno en la superficie agrícola de Córdoba

Junto a la falta de lluvia, Monclova también alude a otra causa que ha motivado la caída del cultivo de cereal: la falta de rentabilidad para los agricultores y el aumento de los costes de producción. Así, señala que “cada vez se siembra menos” a favor de otro tipos de cultivos. “Ahora, por ejemplo, se planta mucha arboleda, como el almendro”, asegura. Este cultivo aparece ya en zonas de tierra arable de la Vega del Guadalquivir y también en la Campiña, especialmente en regadío. Córdoba capital, junto a las localidades de Santaella, Palma del Río y Hornachuelos son los términos municipales en los que se ha registrado un incremento de superficie de nuevas plantaciones en los últimos años.

Además del almendro, otros cultivos que van ganando espacio al cereal en la provincia es el olivar y también el pistacho, también por rentabilidad. Por ejemplo, la superficie de este último cultivo en Andalucía supera ya las 2.500 hectáreas y la producción en Córdoba en 2017 alcanzó las 118 toneladas. Ante estas cifras, el técnico deAsaja reconoce que estos últimos cultivos son “más rentables y dan más margen al agricultor”.

Y, en este punto, es donde Monclova advierte de la bajada de precios en el sector y recuerda “la lucha que hay para conseguir unos precios justos”. Es más, sostiene que estos tipos de cultivos no sólo pueden recibir ayudas de la Política Agraria Común para compensar. En cifras, señala que por el ejemplo “el trigo vale ahora igual que en los años 80 del pasado siglo”. Si entonces el kilo de trigo se pagaba a 33 pesetas –0,19 céntimos de euros– ahora este precio se mantiene y, apenas se pagan unos 200 euros por tonelada.

En la provincia la sementera en esta campaña ha sido muy irregular porque la falta de precipitaciones también condicionó las siembras tempranas y, por otro lado, el exceso de agua, en el mes de noviembre, provocó retrasos en las siembras más tardías. Además, el trigo, la avena y la cebada no terminaron de desarrollarse de manera adecuada, mientras que los cultivos de girasol también acusaron un retraso de las labores ante la falta de humedad en las parcelas.

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