Compañeras de la mujer asesinada por su marido en Montemayor no la asistieron porque "había sido infiel"

Un testigo explica que las mujeres con las que convivía la víctima temían dejar huellas y "que la policía las acusase a ellas" del crimen

La geolocalización del móvil fue clave para localizar al marido de la mujer asesinada en Montemayor

El acusado del crimen, durante la vista en la Audiencia Provincial de Albacete. / Manu / Efe
E. P.

Albacete, 23 de enero 2026 - 16:52

Un testigo ha explicado este viernes durante el juicio de la Audiencia Provincial de Albacete contra el marido acusado de asesinar a su esposa en 2022 en Montemayor que las mujeres con las que convivía la víctima no la asistieron después de que el agresor la dejara apuñalada en la puerta de la casa "porque había fallado a su marido por serle infiel y porque tenían miedo de dejar huellas y que la policía las acusase a ellas".

Según ha relatado el testigo, quien pertenecía al colectivo de rumanos que se trasladó al pueblo cordobés para trabajar en la campaña del ajo junto al matrimonio, todos sabían que la víctima llevaba tiempo siendo infiel al marido con el sobrino de este, menor de edad.

"Yo conviví con el sobrino cuando estábamos trabajando en Aranda del Duero y vi cómo se enviaba con la mujer mensajes por teléfono con corazones y besos", ha añadido el testigo, quien asegura que intentó hacer capturas de pantalla y enviárselas a su móvil, pero que el joven se lo quitó de las manos y lo rompió.

En el relato, el testigo ha asegurado que el sobrino y la mujer tenían planes "para fugarse y abandonar al marido", algo que ha cuestionado la fiscal, asegurando que "no cuadra con lo que han dicho otros testigos de que la víctima no quería dejar a su pareja por amor a los hijos que tenía con él".

El mismo testigo ha contradecido varios puntos de su anterior declaración en el Juzgado de Instrucción debido, según él mismo ha aclarado, a que "en aquel momento estaba borracho y además estaba saliendo con una pariente de la víctima", quien le propuso que hablara mal del acusado.

El marido se negaba a reconocer la infidelidad y por ello, según ha explicado, el testigo grabó junto a otro compañero a la mujer y al sobrino a escondidas días antes de los hechos, cuando aún estaban haciendo labores en los campos de Aranda del Duero. "Vimos a la mujer y al sobrino en una fuente y los grabamos con el móvil", ha detallado con ayuda de un traductor, mientras se mostraba al jurado popular los vídeos en cuestión.

En los vídeos se ha apreciado como la mujer y el joven se abrazan cariñosamente y se dan un beso, momento en que se dan cuenta de que habían sido descubiertos y salen corriendo. La grabación, según ha relatado el testigo, se la enseñaron al marido cuando se habían instalado en Montemayor, aprovechando que el grupo de hombres había salido de fiesta a una feria cercana.

"El marido era mi amigo desde la infancia y pensaba que lo mejor era demostrárselo", ha justificado. "Se enfadó al verlo, dio un puñetazo en la mesa y tiró los vasos antes de irse solo de vuelta al pueblo", ha añadido el testigo.

El testigo dice que el marido pilló a su sobrino y su mujer en la cama

Cuando regresó a Montemayor, el testigo ha afirmado que el marido pilló a su sobrino y a su mujer en la cama, según le confesó una de las mujeres de la casa después, dato que no había revelado antes en el interrogatorio de instrucción "porque la policía no me lo preguntó".

Esa noche el acusado confrontó a su mujer por la infidelidad. La víctima se asustó tanto que salió de la casa y huyó por el pueblo en busca de ayuda. Finalmente, su marido la alcanzó en un olivar, donde le asestó diez puñaladas en las piernas antes de recogerla y dejarla en la entrada de la vivienda. Allí avisó al resto de sus congéneres de lo ocurrido y, según varios testigos, les confesó que la había apuñalado. Antes de huir pidió dinero y después se dio a la fuga, siendo arrestado en un pueblo de Cuenca.

En la sesión de este viernes también han testificado agentes que analizaron el coche con el que se fugó el acusado y las muestras de sangre que se encontraron en él, confirmando que eran de la mujer, del marido y de un segundo varón.

La defensa del acusado ha reconocido los hechos, pero ha pedido que se rebaje el delito de asesinato a homicidio, asegurando que se trató de un arrebato, y ha rebatido el agravante de violencia de género que solicita la Fiscalía. La acusación ha pedido 25 años de cárcel y una indemnización para los familiares de más de 250.000 euros.

El juicio continuará el próximo lunes, 26 de enero, en la Audiencia Provincial de Albacete, con las pruebas testificales.

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