puerto del calatraveño

Otro choque entre dos modelos

  • Ganemos vuelve a quedarse sola en la Diputación en su denuncia de los convenios nominativos, en lo que supone un nuevo encontronazo entre dos formas de ver la política

EL sentido práctico contra el idealismo, lo factible contra la política teórica. Dos formas, en suma, de ver la gestión pública que el miércoles volvieron a protagonizar un estruendoso choque en el palacio de la Merced durante el Pleno que abrió el curso político en la Diputación, una sesión en la que ya al final el nuevo portavoz de Ciudadanos, José Luis Vilches, recién llegado a la casa palacio, pidió mesura a sus compañeros para no alargar hasta lo extenuante una sesión en la que faltó discutir sobre la paz mundial. Vilches, atolondrado ya como el resto de diputados provinciales tras un arduo debate que rozaba las cuatro horas, pidió por favor al presidente, Antonio Ruiz, que pusiera en marcha el reloj digital para restringir los tiempos de intervención, pues el miércoles sirvió únicamente de adorno, como los cristales que adornan las lámparas de araña del salón o como los solemnes cortinajes.

En este escenario, la única diputada de la agrupación de electores Ganemos, María de los Ángeles Aguilera, volvió a quedarse sola en su oposición a los convenios nominativos, toda vez que el cogobierno llevaba a la sesión el "duodécimo" expediente de modificación de crédito para asuntos extraordinarios, un fondo que, teóricamente, la corporación debe reservar para casos de suma urgencia, daños por tormentas, problemas con los suministros e imprevistos varios que no admitan un aplazamiento.

Son ya 3,7 millones de euros los que la Diputación de Córdoba lleva invertidos este ejercicio en convenios nominativos, denunció Ganemos. Hay partidas, como los 250.000 euros que se destinan a Aguilar de la Frontera, para ejecutar la variante del colector de saneamiento del arroyo de Huerta del Nido, cuya urgencia se entiende. O la intervención para evitar vertidos contaminantes en el polígono industrial Huerto del Francés de Puente Genil, a lo que la Diputación ha destinado otros 150.000 euros. Otros, según Ganemos, tienen peor encaje, como la adquisición de un telón escénico para Iznájar -15.000 euros-, la senda peatonal del arroyo Santa María, en Pedroche -70.000 euros-, o la adecuación de un complejo de ocio en la dehesa Boyal de Fuente la Lancha -30.000 euros-. Proyectos estos últimos, por citar unos cuantos al azar, que deberían someterse a la concurrencia competitiva de una convocatoria pública de subvenciones, según la agrupación de electores.

La sombra de una actuación irregular sugerida por Aguilera -que contó con el respaldo de otros ediles de su formación en el Ayuntamiento de Córdoba, como Victoria López o Alberto de los Ríos- enervó tremendamente al resto de partidos. Y ni siquiera IU, el que podría estar más próximo a los postulados ideológicos de la agrupación de electores, le dio la razón. La clave: IU comparte ahora áreas de gobierno. Y, en esta tesitura, no es lo mismo la teoría que la práctica.

El presidente de la corporación, Antonio Ruiz, tomó la palabra para cerrar el debate y pronunció uno de sus parlamentos más férreos en lo que va de mandato: "Es sencillamente mentira que estas partidas estén fuera de la ley de subvenciones. Son convenios nominativos absolutamente legales que nada tienen que ver con los ERES de Andalucía", le reprochó Ruiz a Aguilera, quien desde principios de la semana había batallado con este asunto por su "arbitrariedad".

Precisamente, Ruiz apeló a este mismo carácter para justificar tal número de acuerdos a dedo. "Son necesarios para asegurar que todos los problemas se solucionan, independientemente de la capacidad de cada municipio. Y por eso lo hacemos ahora y se ha hecho siempre", dijo. Sólo así -razonó- puede garantizarse el desarrollo sostenible y la cohesión territorial de la provincia, algo que, según su razonamiento, no podría garantizarse con un tratamiento estrictamente equitativo de los recursos públicos.

El debate, desde luego, regresará en próximos plenos a la manera de un bumerán, como suele ser habitual con las polémicas que suelen centrar la atención de los diputados en el palacio de la Merced. Y más ahora, cuando quienes representan las diferentes formas de ver la política defienden desde sus sillones sus modelos sin concesiones al del frente. Quién habría dicho que las nuevas formas políticas llegarían a las instituciones con la rigidez de las antiguas.

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