El campo cordobés pedirá que las ayudas lleguen más allá de las zonas inundadas por el temporal: "Es una catástrofe"
El sector mantendrá una reunión este miércoles con el delegado de Agricultura para valorar las pérdidas, que serán "cuantiosas"
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El temporal que viene sufriendo Córdoba desde hace tres semanas ha tenido un "efecto desastroso" en el campo, que ya trabaja en cuantificar unas pérdidas que serán "cuantiosas". Tanto los técnicos de la Delegación de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural como los propios productores se afanan en contabilizar unos daños que se reparten por toda la provincia, de norte a sur y de este a oeste. Es por eso que el objetivo de las organizaciones agrarias y ganaderas es que las ayudas lleguen más allá de las zonas inundadas como consecuencia de tren de borrascas, abriendo el abanico sobre la declaración de zona catastrófica que impulsará el Gobierno central, según anunció este domingo la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en una visita oficial a Villafranca.
Ese será uno de los puntos sobre la mesa en la reunión que el delegado del área en la provincia, Francisco Acosta, mantendrá el próximo miércoles con los representantes de las tres organizaciones productivas -Asaja, UPA y COAG- y Cooperativas Agroalimentarias. Un encuentro que servirá para hacer balance de daños, después de que tanto los productores como los técnicos de la Consejería hagan sus respectivos informes. Es más, la Junta pretende abrir a finales de semana el sistema por el que los propios productores podrán informar de sus pérdidas, un proceso que podría realizarse a través de las Oficinas Comarcales Agrarias repartidas por toda la provincia. El objetivo será que las ayudas lleguen al mayor número de afectados, centrándose en la pérdida de efectos productivos.
Algo que tienen muy en cuenta los productores, conscientes de que "hay daños por todos lados" y que las ayudas deben llegar "sin restricción" porque más allá de algunas zonas hayan quedado exentas de anegaciones, "el terreno está igual de impracticable" y las labores que se pueden realizar son mínimas. No en vano y en una primera aproximación, Agricultura cifra las pérdidas entre un 20% o 30% sobre los 2.000 millones de producción del pasado año, si bien este porcentaje crecerá de manera ostensible en el olivar, con el peso que el producto tiene en la provincia. "Serán unas pérdidas cuantiosas", resume Acosta, que avanza que la Consejería ya trabaja en la flexibilización de la PAC.
"El año va a ser malo", sintetiza el presidente de Asaja Córdoba, Fernando Adell, que teme que estas consecuencias afecten de manera directa también a la próxima cosecha por la proliferación de hongos, sobre todo si en los próximos días el sol luce con fuerza. Pero la preocupación, como no puede ser de otra manera, se centra en la actual; y ahí el delegado de Agricultura añade un matiz fundamental, y es que más allá de los daños producidos por el paso del tren de borrascas en los cultivos y las fincas, hay que tener en cuenta también "los jornales y los puestos de trabajo perdidos en las zonas rurales", así como la incidencia a la agroindustria por "la falta de materia prima".
El olivar, afectado principalmente en la Subbética
La afectación del olivar, pieza clave en el campo cordobés por su presencia en todas las comarcas, es diferente en cada una de ellas. Así, mientras en el Norte y en la Vega del Guadalquivir, donde es principalmente intensivo y súper intensivo, estaba recogido al 90%, en la Subbética quedaba por recolectar entre el 60% y el 70%, con daño especial en el de sierra, ya que la mayoría está en el suelo y, o se ha ido por las escorrentías o ha quedado enterrado por el barro, lo que dificulta su recogida y podría elevar los problemas. "Las pérdidas son muy importantes", indica Francisco Acosta, mientras que desde Asaja añaden que en algunas zonas de regadío con variedad de seto "se ve sólo la parte de arriba" del árbol tras la crecida de ríos y arroyos provocados por las lluvias y desembalses.
Los cítricos se han visto afectados principalmente por la caída de frutas y el retraso en la recolección por la imposibilidad de poder entrar a las fincas, pero también la merma será "importante" por la presencia de hongos, lo que podría elevar hasta el 10% las pérdidas ya cuantificadas. Una situación que se repite en cuanto a el cereal y las leguminosas que ya estuvieran plantados, pues muchos se pudrirán y otros tendrán asfixia radicular por la acumulación de agua, mientras que tampoco está segura la siembra, ni siquiera en ciclos cortos, de aquellos que aún no lo hubieran hecho. "Hasta que se pueda entrar al campo va a pasar tiempo", insisten desde Asaja, lo que dificulta labores habituales en el campo tales como el abono de las plantas, más allá de la propia recolección.
Ya por último no se han librado tampoco las infraestructuras, pues los destrozos en caminos rurales o en el alambrado de fincas son cuantiosos. Agricultura también espera para los próximos días un balance de los ayuntamientos, que se sumará al de los propios productores, para cuantificar los daños producidos por unas lluvias que en esta ocasión no han caído bien: "Siempre pedimos agua, ya que es básica para el campo, pero esta vez se nos ha indigestado", sostienen desde la organización agraria y ganadera, donde tienen claro que ante tal panorama los daños ahora mismo son "difícilmente cuantificables". Esa es la primera labor, la que centra ya los esfuerzos de todas las partes, tras el paso de este dañino temporal por la provincia de Córdoba.
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