La Virgen de Araceli regresa a Aras

Miles de personas se echan a la calle para acompañar a la Patrona del Campo Andaluz hasta su santuario · El tiempo respetó la romería y sólo cayeron algunas gotas cuando la imagen estaba ya en el templo

Imagen de la Señora de Araceli tras su salida desde San Mateo.
Almudena R. Yébenes

Lucena, 14 de junio 2010 - 05:01

La Virgen de Araceli regresó ayer a la Sierra de Aras. Pero no lo hizo sola, porque miles de lucentinos se echaron a la calle para acompañar en romería a su patrona, a rendirle el último homenaje y los últimos piropos hasta que la próxima primavera vuelva con los suyos a Lucena. Pese a los augurios del mal tiempo y que la mañana se presentara demasiado fresca para lo habitual en estas fechas en la comarca de la Subbética, desde primeras horas de la mañana miles de personas empezaban a rodear el templo de San Mateo, donde la Patrona del Campo Andaluz ha permanecido las últimas semanas.

A las 07:30 dio comienzo la misa de romeros oficiada por el párroco Francisco Jesús Orozco, a la que junto a los muchísimos devotos que abarrotaban el templo se sumaron, siguiendo el protocolo, la Corporación municipal, la Aracelitana mayor (Lourdes Ortega) y su corte, el hermano mayor de la Archicofradía, Antonio Crespillo, y la cuadrilla encargada de bajar a la Patrona de su santuario. La solemnidad de la eucaristía se esfumó una hora más tarde, cuando la cuadrilla de santeros de la Hermandad del Rocío de Lucena, mandada por Pascual Ranchal, inició la santería sobre las 08:30 bajo el repique de las campanas restauradas y una serie de cohetes que daban el pistoletazo de salida a una multitudinaria romería, precedida por la Banda de música Nuestra Señora de los Dolores de Herrera y cerrando el cortejo, como suele ser habitual, la corporación municipal.

La fiesta era ya imparable y las ganas de fiestas se entremezclaban con el sentimiento que produce llevar a la Señora a su santuario en la Sierra de Aras. Una veintena de carrozas y medio centenar de caballistas acompañaron ayer a la Virgen de Araceli durante la subida al templo. Los jinetes se concentraron en el Paseo de El Coso, mientras que los colectivos y agrupaciones al frente de las carrozas salieron desde el Recinto Ferial escoltados por efectivos de Policía Local, hasta llegar a la calle Juan Valera, para seguir desde ahí el itinerario de la procesión de la Señora. El cortejo lo abría la carroza de la Aracelitana mayor y su Corte de Honor, seguida por las de las tres cuadrillas de santeros de la Virgen de Araceli. El orden del resto de carrozas quedó establecido por un sorteo efectuado por la Cofradía.

La Virgen, especialmente guapa ayer, vestía saya verde y manto rosa, color éste último escogido también para el fajín de los santeros, mientras que en el trono resaltaban los adornos florales de orquídeas, margaritas, espigas y clavellinas.

La muchedumbre se congregó delante del paso y tal vez el hecho de que ayer la portaran rocieros sobre sus hombros influyó notablemente para que la multitud se entregara a cantes y bailes ante la Virgen: sevillanas, el himno, fandangos lucentinos y hasta saetas para despedir a la Patrona se escucharon durante el camino. Tras la llegada de la comitiva a la Puerta de la Mina, se encaminó al Santuario dejando atrás a numerosos lucentinos con lágrimas en los ojos y murmurando entre silencios "¡hasta el año que viene, guapa!". Y ahí, a la salida de Lucena, fue también donde se desató la locura, con empujones sin parar hasta encontrar un sitio bajo su manto, hasta lograr llevarla sobre los hombros, hasta poder sentirla más cerca aún.

Y aunque a medida que avanzaba el día el cielo se fue nublando, la Patrona de Lucena y del Campo Andaluz llegó a la Sierra de Aras sobre las 13:30 sin que la alcanzara una sola gota de lluvia. De nuevo, los devotos abarrotaron el llanete del santuario para ver cómo la Virgen de Araceli entraba en su templo entre el sonido de los cohetes y los vítores.

Y cuando la Virgen se encontraba ya dentro del santuario, las nubes comenzaron también a llorar, al igual que los lucentinos, que desde ayer y hasta el próximo mes de abril de 2011 se sentirán un poquito más huérfanos; su Madre, ésa a la que tanto quieren, a la que tanto nombran, a la que se encomiendan cada día, dejó de estar entre ellos para observarlos desde la cima de Aras.

Con esta romería concluyen las fiestas en honor a la Virgen de Araceli, unas celebraciones que gozaron de su máximo esplendor entre los días 30 de abril y 3 de mayo y que este año, debido a la festividad del Corpus, se han visto alargadas una semana más. Desde ahora, Lucena tiene por delante diez meses, hasta el próximo 17 de abril de 2011, para preparar la nueva llegada de su Patrona a la Iglesia de San Mateo.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último