Alto Guadiato

Peñarroya-Pueblonuevo revive su pasado minero por Santa Bárbara

  • Un grupo de prejubilados participa en el concurso de entibadores

  • La mártir es portada a hombros por ocho ex mineros

Un momento del concurso de entibadores. Un momento del concurso de entibadores.

Un momento del concurso de entibadores. / E. Mauriz

Peñarroya-Pueblonuevo ha vuelto a recordar hoy su pasado minero con motivo de la festividad de Santa Bárbara, patrona de este colectivo, que ha salido en procesión por las calles del centro de la localidad. La santa mártir fue recibida a su salida con una traca en su honor, con el ruido de cohetes y a los sones del himno nacional, tocado por la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Amargura, que la acompañó a lo largo de todo el recorrido. Un buen número de personas acompañaban a Santa Bárbara, que iba portada al hombro de ocho ex mineros vestidos con sus ropas de trabajo en galería –mono, casco lamparilla y botas de seguridad–.

Procesión de Santa Bárbara. Procesión de Santa Bárbara.

Procesión de Santa Bárbara. / E. Mauriz

A continuación, el incomparable marco del Almacén Central acogió la XXXIV edición del concurso de entibadores mineros, gracias a que un grupo de prejubilados están empeñados en mantener viva la tradición de entibar túneles con pilares de madera, tal y como se hacía antiguamente. Este año han participado tres parejas. Los ganadores fueron Francisco Turiel y Fernando González; en segunda posición, Antonio Torres y Emilio Tejada, y terceros, Matías Prats y José Llamas. Los premios fueron entregados por el alcalde, José Ignacio Expósito (PSOE); la edil de Urbanismo, Olalla Moreno; el edil de Juventud, Víctor Pedregosa, y representantes de CCOO, UGT y del Colegio Oficial de Técnicos de Minas.

El concurso consiste en la colocación de un cuadro de galería en madera, que es montado en una armadura metálica con las mismas dimensiones que tendría en la galería de una mina. El jurado, formado por José Muñoz, José Tabales y Ángel Cuella, ha valorado especialmente la perfección del cuadro, la cara de la madera, el labrado, el ajuste, las medidas, el aplome, la alineación y el tiempo invertido en su elaboración. La expectación, como suele ser habitual, fue máxima.

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