El habitante
Ricardo Vera
Y no volverán
Subbética
Y llegó el gran día. La ciudad de Lucena ha celebrado este domingo, 1 de mayo, la jornada central de las Fiestas Aracelitanas con una procesión esplendorosa en la que la patrona ha recorrido las calles de la ciudad entre un mar de fieles y devotos.
El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha ensalzado la figura de la Virgen al señalar que “Dios ha hecho a Nuestra Madre mediadora de las gracias, María es Nuestra Madre y es la que da la vida, alimenta y protege". "Ella nos ama siempre, nos perdona siempre, no se enfada con nosotros nunca y está cuando la necesitamos”, ha expresado el prelado durante la celebración de la función religiosa.
Entre los muros de la parroquia de San Mateo, Fernández ha manifestado su alegría por celebrar este año las Fiestas Aracelitanas con normalidad y ha agradecido la intercesión de la Virgen porque “nos has protegido”.
El obispo, además, ha resaltado la importante devoción a María Santísima de Araceli: “Es una comunidad viva, pujante, que no encuentra dificultades que le echen para atrás”. Y ha incidido en que es “una comunidad que ha practicado objeción de conciencia, algo que las leyes no quitan porque es lo más sagrado de la persona”.
Al finalizar la eucaristía, en la que la Coral Lucentina ha interpretado la Misa del Campo Andaluz acompañada al piano por Víctor Nájera, el obispo se ha dirigido a la Aracelitana Mayor y a su corte de honor para pedirles que sean el reflejo de la Virgen, que cuiden y luzcan su belleza tanto exterior como en el interior “porque sois la imagen de las mujeres lucentinas”.
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