El belalcazareño José Antonio Serena: Un ejemplo de vida
Los Pedroches
El periodista Emilio Gómez sentía que "nos faltaba algo muy importante" en el documental que filmaba sobre los cuidados paliativos; algo que encontró en el testimonio vital días antes de morir de quien se convirtió en el protagonista del mismo
"Marino, sé bueno y ten presente siempre que hay que ser humilde en esta vida. Para llegar solo hay un camino: hacer el bien. La vida es hacer el bien, no vale de nada enfrentarse a nadie, eso no lleva a nada en nuestro paso por aquí". José Antonio Serena tenía 47 años. Su vida se estaba apagando víctima de un cáncer y quería dejarle a su hijo, de apenas siete años, muchísimo más que el mejor de los consejos transmisor de valores para la posteridad; sabía que dejándoselo a su hijo también se lo estaba dejando a la sociedad. El belalcazareño lo hizo en un documental que sobre la importantísima labor que realizan los profesionales de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Valle de los Pedroches de Pozoblanco ha dirigido el periodista pozoalbense Emilio Gómez.
"Grabamos en Sevilla una entrevista a Pedro Sosa, que ahora es médico internista de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Virgen Macarena y que antes lo fue de la Unidad de Pozoblanco; Pedro lleva 30 años en Cuidados Paliativos y grabamos también el testimonio de un paciente de ELA, pero sentíamos que nos faltaba algo muy importante", sentencia Emilio Gómez. Para buscar ese "algo" desde su productora, Comunicación Norte Los Pedroches, se pusieron en contacto con la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital de Pozoblanco.
"Allí, la médica, Beatriz Mellado, y el psicólogo, José María Martín, nos dieron el teléfono de una persona, José Antonio, que estaba dándole vueltas a la idea de dejarle un testimonio a su hijo, Marino, un último consejo lleno de valores, de cómo debía vivir. Llamamos a Pilar [Ruiz], su mujer, y nos dijo que estaban preparados para grabar, que lo habían hablado con el psicólogo. De fondo se escuchaba la voz de José Antonio: 'diles que vengan pronto a grabar porque no sé el tiempo que me queda'", explica el director del documental. Ese testimonio fue tan poderoso, "todo un ejemplo de lucha y de vida", tal y como relata Emilio Gómez, que finalmente José Antonio fue mucho más en la cinta que ese "algo" que buscaban, se convirtió en el protagonista del documental hasta el punto de que finalmente lo titularon Un ejemplo de vida, la suya.
Al día siguiente, Emilio Gómez y su equipo se desplazaron hasta Belalcázar, "donde nos esperaba José Antonio en su sillón". "Nos comentó que además de dejarle el testimonio grabado a su hijo se ofrecía a lo que quisiéramos preguntarle sobre su vida y sobre los cuidados paliativos que estaba recibiendo. Nos decía con impotencia que ya que no podía hacer nada por su vida, que ya estaba todo hecho, quería también a través del documental dejarle el mensaje a la gente de que hay que vivir el momento", detalla. Emilio Gómez insiste en que se encontraron a un José Antonio fuerte, pero a la vez débil, "en el sentido de que se veía incapaz".
José Antonio contó que su vida había sido muy complicada, muy difícil, "que se había encontrado en su vida miles de obstáculos que había tenido que superar", y que ahora tenía dos amores, "el de su mujer, que está en la flor de la vida, y el de su hijo, y se lamentaba de que no iba a poder verlo crecer, estudiar una carrera...". Una vez grabadas las entrevistas a Pilar y a José Antonio "pensó sobre la marcha, porque no lo tenía preparado, transmitirle a Marino a través de su testimonio esos valores de lo que realmente es lo más importante de la vida: el amor, la humildad, ser buena persona y aprender a ser feliz con las cosas sencillas. Un testimonio que, como él decía, Marino podrá ver cuando tenga diez, 20, 30 años...", apunta.
Emilio Gómez detalla que también les impactó "la entereza y la dulzura de su mujer" en momentos tan complicados para la familia. Pilar insiste en el documental en que "a veces la vida viene a decirnos: 'qué estás haciendo, no te das cuenta de lo que es lo importante y verdadero'. Para ella lo más importante "es querer a las personas y dejar un buen rastro por la vida que, por desgracia, es corta".
El periodista apunta que Pilar está convencida de que la vida es un lugar hecho para hacer el bien. "Ella destacó que su marido siempre lo intentó hacer y que fue uno de sus grandes objetivos". Lo hizo durante la proyección que se llevó a cabo hace unas semanas del documental en una abarrotada Caseta Municipal de Belalcázar, una cita en la que el equipo de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Valle de los Pedroches también destacó una virtud de José Antonio, "su bondad". Una cita en la que el alcalde de Belalcázar, Francisco Luis Fernández, se dirigió a José Antonio, a quien desde pequeño se le conocía cariñosamente en el pueblo como Conan, levantando los ojos al cielo a la par que le decía con palabras emocionadas “ves lo que te quieren, lo estarás viendo". El alcalde lo definió como "una persona entrañable donde las haya, humilde, trabajador y siempre dispuesto a ayudar a los demás".
"Para mí y para el equipo que trabajó en este documental ha sido una experiencia muy especial la realización de algo que no sabíamos dónde nos iba a llevar y que nos llevó a la verdad de la vida, a la esencia de la vida, como decía el guitarrista Vicente Amigo, quien también estuvo presente en esa primera proyección. El mensaje que José Antonio nos dejó en el documental fue también el de ‘vive, disfruta ahora que puedes, la vida es un regalo’”, relata Emilio Gómez. Precisamente, el internacional guitarrista cordobés se ha ofrecido a ponerle banda sonora a Un ejemplo de vida.
Esa noche, en Belalcázar, los profesionales de Cuidados Paliativos, además de explicar cómo era José Antonio, una forma de ser que todo el mundo en el pueblo conocía, detallaron cuál es el trabajo y el trato que se desarrolla en la Unidad con los enfermos, "unos cuidados paliativos que están muy silenciados, porque la gente no quiere ni oír hablar de algo que tenga que ver con la muerte, huyen de ello; y es absurdo huir porque somos vida y muerte", sentencia Emilio Gómez.
"Como decía José Antonio, esos profesionales hacen una labor tremenda con el enfermo, ayudándole", añade. Un José Antonio, "que se fue en paz, como nos dijo Pilar, porque sintió como una liberación el hecho de dejar ese testimonio de ejemplo de vida no solo a su hijo, sino también a toda la sociedad, y porque había sido feliz con el amor de su mujer y su hijo y con las cosas sencillas", puntualiza. "Se fue en paz porque tenía muy claro, como él mismo decía y quiso transmitir, que la vida la complicamos muchísimo sin tener que hacerlo y que al final, después de complicárnosla solamente quedan las cosas que son importantes, como amar a los que tienes al lado, a los que te acompañan", destaca.
En la proyección del documental en Belalcázar "muchas almas se conmovieron" con el testimonio de un hombre que, en sus últimos días, quiso dejar un mensaje a su hijo y, de paso, a la sociedad hablándole de lo que es la vida: "la vida es hacer el bien, no vale de nada enfrentarse a nadie, eso no lleva a nada en nuestro paso por aquí".
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