Campiña Este

Coronavirus en Córdoba: El fotógrafo que captura el cielo desde el confinamiento

Un rayo cae sobre Baena. Un rayo cae sobre Baena.

Un rayo cae sobre Baena. / Manuel Molina Tarifa

El cielo puede ser una liberación o pesar tanto como una losa. Hay un cielo protector, y otro que puede esperar, como se han encargado en clasificar artistas y literatos. Depende del día, del estado de ánimo, de la predisposición a vivir un momento siempre cambiante: una nube que pasa, un horizonte que se descompone en colores al atardecer, un pájaro que se atraviesa y al que es imposible seguir.

De todo esto sabe mucho Manuel Molina Tarifa, a quien la crisis sanitaria provocada por el SARS-Cov-2 ha recluido en su vivienda de Baena. Tirando de paciencia y armado con una cámara réflex, este joven de 28 años, trabajador agrícola, archiva decenas de imágenes que atestiguan cómo es el cielo de la primavera del coronavirus sobre la Campiña cordobesa.

Más limpio que de costumbre y cambiante, como toca en abril. Sus instantáneas son un muestrario de atardeceres de colores anaranjados y rosados recortados sobre los tejados y las antenas de televisión. Es todo lo que permite la libertad en estos días, aunque se intuye mucho más: los olivos que empiezan a florecer en un cerro lejano, un pájaro que se cruza cargando con una rama, una nube que trae el olor de la tierra mojada.

Hace unos días el cielo se puso negro sobre su vivienda, cerca de San Bartolomé, antes de que Baena se empine hacia la Almedina. Las nubes chocaron, el aire tronó, vibró el suelo y la naturaleza descargó sobre los tejados y los campanarios de la antigua Bayyana todo un muestrario de rayos y luces, como pudo captar con su cámara.

"Ahora fotografío más. Soy trabajador del campo y hace semanas que todo se quedó parado. Toca esperar", reflexiona Manuel, que difunde su trabajo fotográfico a través de las redes sociales. Una selección de sus imágenes también puede verse en esta galería gráfica. Hay cielos turbios y nublados, atardeceres anaranjados y rosas, rayos electrizantes y una sensación de libertad con solo mirar hacia arriba.

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