Emprendedores

Una granja con un millón de lombrices en Almodóvar del Río

  • Tras el proyecto de producción de humus está Sara Copete, una reumatóloga de 35 años a quien le apasiona el medioambiente

Trabajos experimentales en la granja de lombrices de Almodóvar del Río.

Trabajos experimentales en la granja de lombrices de Almodóvar del Río. / El Día

Criar lombrices no parece ser el sueño de muchos emprendedores, pero Sara Copete, una reumatóloga de Almodóvar del Río de 35 años, es una "mente inquieta" que, con ayuda de su familia y especialmente de su padre, agente forestal, empieza a dar forma a una granja que, cuando esté a pleno rendimiento, empleará a un millón de lombrices. "Leí mucho sobre negocios rentables y sostenibles, y en un par de meses ya estaba en contacto con otros lombricultores españoles. Es un animal muy curioso que desde el principio me llamó la atención", explica Copete para intentar convencer de que su proyecto no es tan descabellado. 

"Se trata de aprovechar un residuo para generar un producto, el humus de lombriz, que a día de hoy es el mejor fertilizante que existe", explica en unos tiempos en que la propia Unión Europea, en la nueva Política Agraria Común (PAC), da tanto valor a las prácticas verdes. El pasado mes de septiembre, tras dos años de investigación y pruebas, los primeros surcos entraron en funcionamiento. Y llegar hasta ese momento no ha sido nada sencillo: "Muchos no saben de qué les hablo, e incluso en la Oficina Comarcal Agraria (OCA) no me han sabido orientar bien por lo diferente que es este negocio", asume.

La granja de lombrices de Sara Copete, desde luego, es llamativa. En el suelo de la finca, en el término municipal cuco, se aran unos surcos profundos donde se deposita el estiércol de caballo y de vaca, que las lombrices transforman en el codiciado humus. El objetivo es obtener entre 7.000 y 10.000 kilos de humus por surco, de los que en la parcela se pueden abrir una treintena. 

La recogida de la cosecha se hace cada tres meses, por lo que al cabo del año hay cuatro colectas, pues las lombrices siempre están dispuestas a trabajar de manera incansable. Los bichos en cuestión, aclara, no son lombrices normales, sino la variedad californiana: "Es más resistente a las condiciones climatológicas y al ph del surco", describe la reumatóloga cuca tras documentarse sobre el tema durante varios años. 

La Eisenia foetida en nombre científico, lombriz californiana o lombriz roja rallada es en efecto un animal singular. Tienen una vida media de cuatro a seis años, no contrae enfermedades ni las transmite y no soporta la luz solar: un animal expuesto a los rayos del sol muere en unos pocos minutos. Y, la clave para el negocio, la Eisenia avanza excavando en el terreno a medida que come, depositando sus deyecciones y convirtiendo ese terreno en uno mucho más fértil que el que pueda lograrse con los mejores fertilizantes artificiales.

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