La memoria de las víctimas del terrorismo

Editorial

Muchos damnificados se han sentido olvidados por parte de la sociedad, con la sensación de que se había impuesto una amnesia para olvidar cuanto antes

04 de junio 2021 - 01:49

Menos de 37 kilómetros separan la localidad guipuzcoana de Mondragón de la alavesa Vitoria. En un polígono industrial de la primera, Ortega Lara padeció durante 532 días una de las acciones más deleznables de la banda terrorista ETA. 24 años después, en la capital del País Vasco un espacio reproduce aquel ataúd de 2,2 metros de ancho y 1,80 de alto en el que el funcionario de prisiones fue enterrado durante su cautiverio. Es uno de los símbolos de mayor impacto emocional del nuevo Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo que esta semana se ha inaugurado con presencia de los Reyes de España, el presidente del Gobierno y el lehendakari. La mejor foto posible. Un banco de recuerdos que se presenta como un homenaje a todos los damnificados que han sufrido en España esta barbarie, independientemente de sus orígenes: desde los atentados de ETA a los del yihadismo sin olvidar los crímenes de la guerra sucia. Un monumento necesario para denunciar con contundencia esta lacra social y que llega con demasiado retraso. Los silencios y las cautelas con los que se han querido pasar página, en especial en todo en lo referente a ETA, han servido para que muchas víctimas se hayan sentido abandonadas por parte de la sociedad. O, lo que es peor, con la sensación en estos últimos años de que se había impuesto una amnesia interesada para olvidar cuanto antes. En contraste, ha prevalecido el interés político por mantener viva la memoria sobre la Guerra Civil, pese a los 85 años transcurridos, que en restañar esas heridas que siguen muy abiertas. Y tan presentes como algunos comportamientos indeseables que se traducen en amenazas y coacciones. La realidad es que partidos integrados en la coalición Bildu siguen negándose a utilizar la palabra condena para enjuiciar las conductas delictivas de su reciente pasado. Y tampoco ante los nuevos episodios. Por ello este memorial inaugurado en Vitoria era más necesario que nunca. Aunque desafortunadamente se eche en falta los nombres de las víctimas con las que España siempre estará en deuda. Un museo se encarga ahora de recordarlo.

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