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Nada cambia, pero algo se mueve

La apuesta de Feijóo triunfa y la de Casado fracasa. Podemos se hunde y Pedro Sánchez se ve arrollado por los nacionalistas de izquierda en Galicia

Las primeras elecciones que se celebran en España tras la irrupción del devastador Covid-19 no han supuesto, sin embargo, un vuelco en el mapa político de las comunidades, Galicia y País Vasco, que han acudido a las urnas en unas condiciones sin precedentes en la democracia española. Pero los resultados que han arrojado los comicios sí permiten adelantar algunos datos interesantes que tienen una lectura nacional y que posiblemente traerán consecuencias. En Galicia, Alberto Núñez Feijóo ha demostrado que su discurso personalista y claramente diferenciado de la estrategia nacional de Pablo Casado era correcto y le ha permitido consolidar una nueva mayoría absoluta, la cuarta. El PP gallego se confunde con Galicia como durante mucho tiempo el PSOE andaluz se confundió con Andalucía. En el País Vasco, Casado ha cosechado un resonante fracaso por su apuesta por una coalición de perdedores con Ciudadanos y un candidato improvisado y sin fuerza. El PNV de Urkullu se refuerza y vuelve a demostrar que es lo más parecido al PRI que controló todos los resortes en México durante décadas. Atronador es también el fracaso de Podemos en ambos comicios. La formación de extrema izquierda paga tanto su errática actuación en el Gobierno central como la política de culto a la personalidad de Pablo Iglesias. La crisis del coronavirus, sin embargo, no ha pasado una excesiva factura a Pedro Sánchez, a pesar de su gestión de la crisis. Los socialistas tienen todas las papeletas para ser el sostén de Urkullu en el Gobierno vasco, pero en Galicia dejan de ser la fuerza mayoritaria de la izquierda. Alarmante el subidón de los nacionalistas de izquierda del BNG en Galicia, que superan al PSOE, y, sobre todo, el reforzamiento de los herederos de ETA en el Parlamento de Vitoria. También cabe anotar como elemento relevante para su lectura nacional el nulo entusiasmo que ha despertado la coalición PP-Ciudadanos entre los electores vascos, aunque la realidad política de Euskadi sea en este aspecto poco trasladable al conjunto de España, y la entrada de Vox en la Cámara vasca, un hecho que puede considerarse de la máxima relevancia. En definitiva, nada cambia en las elecciones vascas y gallegas, pero hay cosas que empiezan a moverse.

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