Tiempos de confusión

Cada vez se evidencian con más fuerza los problemas de articulación política que entorpecen la normalidad institucional en España

Decenas de miles de personas participaron ayer en Madrid en un acto en el que el PP exhibió su artillería pesada como partido de oposición. El objetivo de la convocatoria era denunciar lo que piensa hacer un Gobierno que todavía no existe y un presidente que no tiene el encargo del Rey para intentarlo. Mañana en el Congreso el mismo líder que encabezó la protesta, Alberto Núñez Feijóo, se subirá a la tribuna para ejercer como candidato designado por Felipe VI para conformar un Ejecutivo. Esta contradicción refleja de forma cristalina los tiempos de confusión que reinan en la política española desde hace ya varios años y que las elecciones celebradas el pasado 23 de julio no sólo no han solucionado, sino que han agravado. Feijóo va a una investidura abocada desde el principio al fracaso, a pesar de intentos patéticos como el de la última semana para romper la disciplina del grupo socialista. Lo hace pensando más en su necesidad de afirmar un liderazgo que todavía está pendiente de consolidar que en ofrecer un programa que sabe que no podrá aplicar. Mientras, Pedro Sánchez permanece a la espera, con casi todo cerrado para pagar el precio que le han impuesto los separatistas catalanes, incluida la amnistía, y saltarse las líneas rojas que haga falta para mantenerse en el poder. El modelo político español permite que una formación con escasísimo apoyo electoral y postulados tan radicales como es el de la ruptura de la nación tenga la llave para posibilitar un Gobierno. Únase a esto la polarización que ha roto la ciudadanía en dos bloques antagónicos, que es responsabilidad del PP y PSOE, y se tendrá el retrato de una situación tan confusa como complicada. Feijóo fracasará esta semana y Sánchez lo logrará, con toda probabilidad, a mediados de octubre. Pero la legislatura será de alta inestabilidad porque los problemas de articulación política que entorpecen la normalidad institucional están instalados en el mismo meollo del sistema.

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