Guerra en Oriente Próximo

Editorial

En Oriente Próximo se juega una complicada partida de ajedrez entre Irán, respaldado por Moscú, y Arabia Saudí, con el apoyo de Washington

10 de octubre 2023 - 00:00

En un escenario mundial de por sí ya confuso e inflamable, el recrudecimiento de la tensión en Oriente Próximo echa más leña al fuego. Ya no es sólo Ucrania o las tensiones en el Pacífico lo que complica un panorama que sólo cabe definir como alarmante. El ataque terrorista de las milicias de Hamas contra Israel, de una potencia y una violencia sin precedentes, supone una escalada que va a tener consecuencias muy graves, desde el punto de vista geopolítico, pero también desde el económico y el suministro energético. El Gobierno de Benjamín Netanyahu no ha dudado en calificar como de guerra la situación creada. La denominación no es gratuita: deja clara la respuesta que desde Tel Aviv se va a dar al ataque que le ha llegado desde la Franja de Gaza. En esta ocasión, a diferencia de los distintos conflictos bélicos a los que se ha tenido que enfrentar el Estado hebreo desde su creación, no se trata sólo de una lucha entre palestinos y judíos por una tierra que ambos creen que les pertenece. Además, en esta ocasión el ataque y la respuesta forman parte de una compleja partida de ajedrez en la que Irán, respaldado por Moscú, y Arabia Saudí, con el apoyo de Washington, luchan por ser la potencia hegemónica en la zona. La posibilidad de que el reino saudí estableciera relaciones normalizadas con Israel, como ya han hecho Emiratos o Marruecos, está en el origen de esta crisis, según todos los analistas internacionales. Desde la fundación en 1948 de Israel como estado reconocido por la comunidad internacional, la paz en la zona es una entelequia. Se trata del último conflicto por cerrar del orden que dejó la Segunda Guerra Mundial. Pero tras crisis sucesivas se había llegado una especie de statu quo que garantizaba, si no la paz absoluta, al menos cierta estabilidad. Es lo que ahora salta por los aires en una crisis de final tan incierto como inquietante.

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