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En el tejado

F.J. Cantador

fcantador@eldiadecordoba.com

¿Dónde está la revolución?

Corría la segunda mitad de la pasada década de los 80, no recuerdo exactamente el año ni el mes ni el día en el que una clase de la rama Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid estaba revolucianada por un conferencia a la que tenían los alumnos la posibilidad de ir. Acababa de llegar a clase y me interesé por el quiz de tanta revolución en un aula que era muy cosmopolita: en esa clase soñábamos con ser periodistas alumnos de muy distintos puntos de toda la geografía nacional. "¿No te has enterado, cordobés?, esta tarde viene un paisano tuyo a dar una charla y después le podremos preguntar como si estuviéramos en una rueda de prensa", me contestó un amigo madrileño en un acento casi pasota casi castizo. "Viene el Califa Rojo", me apuntó otro. Me llamó mucho la atención la expectación y el respeto que Julio Anguita levantaba entre todos mis compañeros y compañeras fueran del lugar de España que fueran. Es más, nadie como él de los que antes y después pasaron por ese salón de actos de la Facultad para pronunciar otra conferencia levantó tanta expectación.

Anguita ya había sido alcalde de Córdoba y en ese momento era coordinador nacional de Izquierda Unida. Bajé al salón de actos con unos compañeros, mientras que muchos otros nos acompañaron atraídos por la figura del exregidor de una ciudad que llegada de la dictadura había sabido con mucho trabajo situar en el mapa. Allí estaba él en una estampa propia de aquellos mítines de la época de la clandestinidad. El salón estaba tan repleto de jóvenes -no cabía ni un alfiler- deseando escuchar la melodía de sus palabras, un discurso del que sí me acuerdo y en el que nos preguntó "¿dónde está la revolución?", nos hizo cuestionarnos dónde había quedado esa universidad comprometida y no servil, dónde estaba ese espíritu del joven alumnado -quien había de heredar el país- de querer cambiar para mejor la sociedad, el espíritu -y esto ya es cosecha mía- de alguien como él, que ha vivido toda su vida fiel a su pensamiento, diciendo verdades como puños. Recuerdo que nos dijo que solo a través del inconformismo se puede cambiar la sociedad, el inconformismo con quienes nos gobiernan. No sé si estábamos o no en campaña electoral, pero nos aconsejó que votáramos, que no pasáramos de votar, que votáramos a la derecha, al centro o a la izquierda, pero que votáramos a alguien que supiéramos que era un buen hombre. Como él lo ha sido políticamente hablando y dando ejemplo a todos los niveles. Para él era muy importante que los políticos dieran ejemplo -qué pocos son los que lo dan, por desgracia, es lo que tiene la mediocridad-. Decidió, por ejemplo, renunciar a sueldos públicos para vivir solo de su paga de jubilado. Era todo un adelantado a su tiempo. Yo como él me pregunto dónde está la REVOLUCIÓN.

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