La vida vista

Félix Ruiz / Cardador /

La pedorra

25 de noviembre 2014 - 01:00

ME disculpo de antemano por esta palabra, que, aunque un poco malsonante, bien que la recoge el diccionario de la Academia y que aquí uso en su acepción de "molesto, irritante". Tiro de ella por mera necesidad, por afán de exactitud, pues no se me ocurre otra para definir a una señorita o señora catalana que anda dando vueltas en un vídeo de esos que ahora se llaman virales pues se repiten de continuo en las redes. Entrevistada por El País en uno de esos reportajes de calle tan socorridos, la chica defiende con ardor la independencia de Cataluña y, cuando coge carrerilla, la toma con los andaluces para decir que una serie de pedorreces a las que ya está uno más que acostumbrado. Que si aquí trabajamos cuatro horitas y nos vamos a echar la siesta, que si estamos todo el día de romería y jarana, que si nos ponemos pochos a base de cerveza porque por Andalucía las cañas cuestan un eurillo debido a que en el Sur los impuestos son medio de cachondeo. La pedorra, con perdón, dice además que eso lo sabe por experiencia, que por aquí ha venido y que así fue lo que vio. Indignados, muchos internautas lanzan dardos en las redes contra la señora y tratan de significar que sus palabras son un reflejo del trasfondo que habita el independentismo catalán. Yo eso no lo sé, pero como soy un poco párvulo tiendo a pensar que no todos los separatistas tienen la sensación de que son ellos los que han pagado mis estudios o el bautizo de mi hijo. O sea, que entiendo que lo dicho por esta señora pedorra sólo es fruto de su propia pedorrez, de su insustancia, porque en Cataluña muchos hay que se creen en su delirio muy cívicos y europeos pero comparten con otros muchísimos españoles su aversión por los libros, por la reflexión y por cualquier cosa que requiera un mínimo de esfuerzo mental. Lo que diga o deje de decir el independentismo sobre Andalucía me trae en realidad al pairo, pero sí que creo que ese tópico de vagos que tenemos que soportar, y que tiene tufo a xenofobia, debería ponernos las pilas para tratar de salir de la espiral de falta de eficacia administrativa, palúdica inversión, educación con carencias y evidente debilidad económica que por desgracia padecemos. Más que quejarnos de lo que pueda decir un pedorro, cosas como ésta o como lo que en su día escribió sobre los andaluces el jefe supremo del clan de los Pujol deberían servirnos de acicate para que brotase nuestro orgullo y nuestro afán de progreso en forma de emprendimiento, formación, exigencia y eficacia. Contra los prejuicios sólo hay una cosa que se puede hacer: apretar los dientes, redoblar esfuerzos y reutilizar su efecto como motor y como gasolina. No hay que mirar fuera, sino mirarnos dentro.

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