El río de la vida

Más palustre y menos Platón

¿No es mejor ser un buen fontanero o un buen albañil que ser un licenciado frutrado por no poder trabajar?

Es señal de que no lo estamos haciendo bien el que falte gente que sepa arreglar la rotura de una tubería y sobren personas en cuyos respectivos currículos digan que saben varios idiomas y que tienen tres másteres por los menos. El otro día, en la portada de este periódico, se decía que en Granada faltan unos dos mil albañiles y que hay muchas obras paralizadas por escasez de currantes que sepan utilizar el palustre. Los empresarios de la construcción están que trinan porque después de los años en los que no se han comido una rosca por culpa de la crisis del ladrillo, ahora pasan por la fatalidad de no tener mano de obra cualificado. Muchos para cernir arena y transportar ladrillos, pero poco para levantar tabiques. Pero no solo está pasando en este sector. Por lo visto faltan fontaneros, electricistas y mecánicos que sean profesionales. Sin embargo, sobran por un tubo licenciados en Periodismo, Biología, Bellas Artes o Filosofía y Letras, por poner solo algunas carreras en las después de estudiarlas solo te queda la ilusión de que te atiendan pronto en la cola del paro. Por eso digo que algo estamos haciendo mal. Hasta ahora todos los padres hemos querido que nuestros hijos estudiasen porque estábamos convencidos de que así tendrían más a mano su porvenir. Pero visto lo visto, lo que estamos sacando adelante son unas generaciones que están muy preparadas pero que no encuentran oficio al que atender. Y si lo encuentran es para echar más horas que un reloj y no ganar ni para pagarse el alquiler de un cuchitril. En fin.

Las Universidades expiden títulos como churros sin garantizarle a nadie que ese título le permita encontrar trabajo. El otro día, en una asamblea de la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa de España) oí que hay en España unas cuarenta facultades y centros privados que expiden títulos de Periodismo. Y que todos los años en esos centros consiguen terminar la carrera unos 30.000 estudiantes, de los cuales el 98 por ciento no encuentra trabajo como periodistas. ¿Por qué entonces seguimos engañando a nuestros jóvenes y les hacemos creer que si no estudian no tienen futuro? ¿No es mejor ser un buen fontanero o un buen albañil que ser un licenciado frustrado por no poder trabajar en aquello por lo que ha estudiado? ¿Qué diría Loui Marinoff en estas circunstancias? Pues eso: más palustre y menos Platón. Más Formación Profesional y menos carreras universitarias.

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