Gendarme del mundo

04 de enero 2026 - 03:08

Donald Trump quería el premio Nobel de la Paz de 2025, pero se lo concedieron a la venezolana María Corina Machado. Trump había propiciado un acuerdo de paz en Gaza, que se interpretó como el primer logro de una de sus promesas: acabar con las guerras en el mundo. En Ucrania, hasta ahora, le ha salido el tiro por la culata. Y Venezuela ha sido diferente. Es cierto que el régimen de Nicolás Maduro no está reconocido por diversos países democráticos, entre ellos España, que tomó esa decisión para no enfrentarse al resto de Europa. El pucherazo de Maduro le ha ilegitimado. Sin embargo, el método de matón pandillero utilizado por Trump no se ajusta al derecho internacional. Suponiendo que exista.

Las relaciones de Trump y Maduro han sido las propias de dos populistas enfrentados. Trump acusa a Maduro de financiarse con el narcotráfico. Según Marco Rubio, secretario de Estado norteamericano, Maduro es “el jefe del cártel de los Soles”, y por eso lo han detenido (o secuestrado) en el ataque exprés perpetrado por EEUU en Venezuela.

Trump lo intentó por las buenas en conversaciones telefónicas con Maduro. A cambio de dejar el poder, Maduro le pidió un exilio dorado, preferiblemente en España, qué casualidad, con garantías de que no sería juzgado. Y en esas estaban, después de no llegar a ningún acuerdo. La interpretación más curiosa de lo ocurrido la hizo ayer el teniente general español Gan Pampols. Este general es el mismo al que nombró Mazón de vicepresidente valenciano para reconstruir los daños de la dana, y que después renunció. Según dijo Gan: “Maduro ha permitido el ataque y ha pactado su captura con EEUU”.

Las relaciones del sanchismo con Venezuela tienen puntos negros. En España viven medio millón de venezolanos, la mayoría huidos de su país, donde todavía quedan más de 28 millones de personas. El Gobierno de Pedro Sánchez se ha ofrecido como mediador, y ha reaccionado con tibieza, por no decir con miedo a lo que puede pasar. Zapatero a tus zapatos, ejem... Los de Podemos, naturalmente, han pedido que se rompan las relaciones con EEUU. Y la proletaria Yolanda Díaz, después de su lujosa cena de Nochevieja en un hotel de La Coruña, lo ha calificado como “agresión imperialista”. Tranquilos, no romperá con los tibios de corazón.

Trump ha pasado del Nobel a la gendarmería. Pero le falta Ucrania.

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