Extrema urgencia

22 de diciembre 2025 - 03:06

El palo, que presagia evidencias definitivas para el sanchismo, ha sido mayúsculo. No es solo Miguel Ángel Gallardo, un anti-candidato de manual, quien lo debe asumir, sino el propio rey desnudo, que debería recapacitar y ahorrarnos cuantos más días mejor del contador que, inexorablemente, retrasa tanto nuestras necesarias opciones de recuperación, limpieza y orgullo como se mantiene abrazado a un madero podrido en mitad del cenagal que preside.

Incluso este PP de la electoralmente taimada María Guardiola, esquiva a las entrevistas, a los debates, incluso a un perfil medio, ha conseguido arrebatar al PSOE extremeño, hasta ayer primera fuerza regional, el papel vertebral que la historia democrática le había reservado siempre que, incluso perdiendo en el país, se mantenía en Extremadura. Incluso la desconocida para el público general Irene de Miguel, con una marca nacional en declive, ha logrado asumir un mínimo reducto de esperanza del votante progresista que se ha refugiado en esa opción para intentar construir algo mañana. Incluso la insoportable campaña de Vox, situado en la cresta de una ola de cambio por el propio discurso frentista pero vacío del sanchismo, ha mejorado espectacularmente sus resultados, y no caerá en la irrelevancia deseable para la mayoría moderada que debería tomar el relevo en el país, más gracias, Pedro.

La irresponsabilidad de Sánchez es solo comparable a su desprecio por la verdad. Gallardo, cuyas dificultades evidentes para representar una opción de gobierno eran notorias, solo ha sido candidato, aunque su elección llevase al matadero al PSOE extremeño, por el deseo egoísta de Sánchez de que el TSJE vea la causa de su hermano, extendiendo una capa de mugre gratuita sobre su independencia. Solo eso. Puramente instrumental. Ojalá Gallardo lo aborte en un ataque de dignidad y no recoja el acta. Pero el daño es tan brutal y profundo que ni siquiera, con o sin maniobra, se puede impedir ya que la ponzoña arrase con todo. Por eso, Extremadura enseña. Cuanto antes.

Vete ya, Sánchez. Es de extrema urgencia.

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