Magdalena Trillo

¿A quién escucha Pedro Sánchez?

La colmena

No azucemos el agravio Sevilla-Granada, es el 'café para todos' y es una cuestión última de influencia y poder

07 de diciembre 2022 - 01:49

He escrito decenas de veces contra el café para todos de las autonomías. No en su momento, cuando la fórmula constitucional que llevó la firma de Manuel Clavero frenó las aspiraciones de País Vasco y Cataluña a tener un régimen exclusivo, pero sí después. Ahora. En estos tiempos gaseosos de política en los que enarbolamos la equidad del reparto territorial como mecanismo de poder (y consolación).

El último capítulo lo estamos leyendo esta semana: a la Sevilla de María Jesús Montero se concede la Agencia Espacial Española y a la Coruña de Yolanda Díaz, la de Inteligencia Artificial. Soy consciente de que puede resultar tendencioso simplificar así el asunto; pero admitamos que no hay decisión en Moncloa (no en el Gobierno de Sánchez) que no tenga un trasfondo político y electoral. El café para todos sirve para equilibrar y para todo lo contrario. Lo acabamos de ver en los Presupuestos con las cesiones a sus socios de Gobierno. Incluido el Código Penal.

Hace semanas que en Granada se ha ido construyendo un relato para digerir el previsible fracaso: saber que presentaba la candidatura más potente para albergar la Agencia de Supervisión de la Inteligencia Artificial, saber que la NASA española iría a Sevilla (sí o sí) y saber, en consecuencia, que volvería a ocupar el papel de damnificada. Pero no es el agravio Sevilla-Granada, por muy "agujero negro" que desde Andalucía oriental se siga viendo a la capital hispalense, lo que ha dejado a la vieja capital nazarí mirando atribulada a su acelerador de partículas. En la España del café para todos no podían ir dos centros a una misma comunidad. Ni podía premiarse a una misma provincia con dos grandes proyectos de innovación. ¿Seguro? Porque cuesta creer que este mismo dilema se hubiera producido si las candidaturas hubieran llegado de, por ejemplo, Cataluña.

Hablan de criterios objetivos y de unanimidad (¿nadie votó por León y Granada?) pero es todo opacidad. Tendremos que esperar al BOE para conocer la evaluación de los proyectos y nadie nos asegura que no se publique encriptado. Estamos, además, ante un reparto de sedes que ha cabreado a media España. Especialmente a la vaciada, que debía ser la beneficiada del plan de deslocalización, y sin distinción de colores políticos. ¡Qué paradoja! Vuelvo al principio: el café para todos no es más que una excusa. ¿A quién escucha Pedro Sánchez? Pues eso. Lo de siempre. La mesa camilla de influencias y cercanía al poder. Y Granada no estaba.

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