Salvador Gutiérrez Solís

El día más triste del año

Cuándo es el Blue Monday y qué puedes hacer para superarlo

Cuándo es el Blue Monday y qué puedes hacer para superarlo

No se trata del título de una canción de Los Secretos, tampoco de Everything but the girl, aunque invite a pensarlo. Tampoco es la nueva novela de Nicholas Sparks, y eso que le cuadraría. Es una evidencia científica, o eso cuentan, que estableció un científico galés no hace tanto. Cuesta creer que algo tan emocional, e íntimo, como la tristeza, se pueda medir a través de la ciencia, aunque tampoco seré yo quien la desafíe. Sí que me atrevo a aportar mi granito de arena para explicar la fecha escogida: el tercer lunes de enero, o lo que conocemos como Blue Monday, que este sí que es el título de una canción.

El primer lunes del año no puede ser, claro, que estamos todavía con el subidón de la novedad. Incluso con resaca. Y estamos convencidos de todo lo bueno que nos va a traer el nuevo tiempo, en el que todos nuestros deseos y objetivos se van a hacer realidad. El segundo lunes, aunque la euforia ya ha comenzado a disminuir, todavía estamos con la incertidumbre de si seremos o no capaces de cumplir con todo lo que nos hemos comprometido. Además, los Reyes andan recientes, todavía hay restos de mantecados en las ventanas y de guirnaldas en los rincones, y con suerte hemos picado cacho, con algún regalillo. Pero, claro, el tercer lunes de enero es el de la hecatombe más absoluta. Has vuelto a fumar, al gimnasio dejaste de ir a los cinco días, te has aburrido del pollo y de la piña, y hasta has comprobado las calorías de una cuña de tortilla de patatas para autoconvencerte de que no va a cometer una monstruosa aberración. Y a todo esto le sumamos el extracto bancario, con todos los números bien anotados de lo que te has gastado por las navidades, y que como siempre -ese clásico- es muchísimo más de lo que te puedes permitir. O sea, todos los ingredientes como para catalogar el tercer lunes de enero como el más triste del año (aunque no tengo claro si triste es la palabra más adecuada).

En esto del día más triste del año también hay quien dice, y denuncia, que hay mucha trampa y poca ciencia. Que el supuesto científico se lo inventó todo y algo más sólo por apoyar una campaña publicitaria. Si fuera así, la verdad, de bien poco nos tendríamos que sorprender, más que acostumbrados a que nos engañen, a que exageren sin control, con tal de vendernos la burra. Como no podía ser de otra forma, también hay un día más feliz o alegre del año, que tampoco todo iban a ser penas, y que coincide, o eso dicen, con el 20 de junio. Fácil también, ¿no lo parece? Acabados los exámenes, cercanas las vacaciones y la paga extra (quien la tenga, claro), vaticinio de pasarlo bien, en cualquier caso. Tampoco tiene una base científica, dicen algunos, nada de lo que extrañarnos. Seguro que anda por ahí cerca un momento de compra desmedida y mejor tenernos entretenidos, y con el ánimo contento, que somos más dados a acercar nuestra tarjeta al lector. Ninguno de los dos días aparecen en mi calendario de fechas a destacar, y es que dudo muy mucho de esa generalización de las emociones, de esa necesidad de agruparlo y explicarlo todo, con lo bonitas y necesarias que son las cosas que no tienen explicación. Que todo tenga explicación, que sea por medio de una regla o ciencia, como que no me alivia nada, si no todo lo contrario.

Para mí Blue Monday es esa legendaria canción de New Order, que compusieron tras descubrir el sonido y los ritmos de las discotecas neoyorquinas. Una canción que tiene mucho de resurrección, de doble vida, ya que fue la transformación definitiva de los integrantes de Joy Division tras la muerte de su icónico líder y cantante, Ian Curtis. La tristeza la convirtieron en alegría y el blanco y negro lo transformaron en mil colores. Tal vez el mejor propósito para cada nuevo día, mes o año. Antídoto eficaz contra esos días tristes y feos que todos y cada uno de nosotros tenemos, más allá de los vaticinios de la ciencia, o de las campañas publicitarias. Días, momentos o épocas que, como New Order, podemos transformar en días de alegría y color, si realmente queremos. La mayoría de las veces, basta con intentarlo.

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