La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

No fue un desliz

Al Gobierno le ha sentado como un tiro que desde sus propias filas se vuelva a meter a Bildu en la campaña

Lo más grave no es que Francisco Martín, delegado del Gobierno en Madrid, dijera las palabras que todos ustedes conocen: “Esos supuestos enemigos de la patria, esos supuestos enemigos de España, a lo largo de los últimos cinco años, han hecho más por todos los españoles y españolas, es decir, por España, de lo que han hecho todos los patrioteros de pulsera juntos… Es que esos supuestos enemigos de España han contribuido a salvar miles y miles de vidas de ciudadanos españoles apoyando el estado de alarma en los momentos más complicados”.

Lo más grave, siendo grave, no es que estas palabras fueran una contribución personal al blanqueo del origen y el presente de Bildu (¿o no figuraban 44 terroristas, siete de ellos con delitos de sangre, en sus listas del 23-J?). Lo más grave tampoco es que, en su frenesí blanqueador, mintiera: Bildu se abstuvo en todas las votaciones del estado de alarma. En el primer pleno del 25 de marzo votaron a favor, sumándose al PSOE, PP, Unidas Podemos, Ciudadanos, Vox, PNV, Más País, Compromís, BNG, Teruel Existe, PRC, Foro Asturias, CC, Nueva Canarias y UPN. Y se abstuvieron Bildu, ERC, PDeCAT, JxCAT y La Cup. De lo que resulta que los “patrioteros de pulsera” apoyaron con su voto positivo la propuesta del PSOE, mientras que Bildu se abstuvo. En la segunda votación solo Vox y la Cup votaron en contra mientras Bildu, ERC, JxCAT y PDeCAT repitieron su abstención: la mayoría de los “patrioteros de pulsera” volvieron a apoyar al PSOE y quienes “han contribuido a salvar miles y miles de vidas” volvieron a abstenerse. El PP votó a favor una tercera vez, se abstuvo la cuarta (con lo cual, según la interpretación de la abstención de Bildu que hace el delegado del Gobierno, siguió salvando miles de vidas) y votó en contra la quinta y sexta vez. De lo que resulta que los “patrioteros de pulsera” aventajan por mucho a Bildu en lo de salvar miles de vidas de ciudadanos españoles.

Pero lo más grave, insisto, no es que el delegado del Gobierno mienta o manipule para blanquear a Bildu y ennegrecer a la derecha, sino que no se trata de un desliz o un error personal: lo que dijo, como su cargo exige, representa, por desgracia, la opinión del Gobierno de España. En esto no mintió. Que a este y al PSOE le haya sentado como un tiro que desde sus propias filas se vuelva a meter a Bildu en la campaña es harina de otro costal: el propagandístico.

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