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Pepe Cabello

¿Qué es el coaching?

¿Dónde está el fin del mar hijo? Aquí mismo papá, lo estamos pisando

30 de junio 2013 - 01:00

Cuando las personas me preguntan qué es el coaching, siempre pienso en la cantidad de definiciones que he escuchado para tratar de explicar algo que ya no es tan nuevo, pero que cuando no conoces, evidentemente lo es. No saber de algo es desconocerlo en todas sus dimensiones.

El coaching aparece en la historia como consecuencia de la evolución de la sociedad. Surge en una búsqueda por encontrar de la manera más rápida soluciones a algo que no se centra en arreglar el pasado, sino en poder crear algo que hasta ahora no se pudo hacer. Es decir, en construir un futuro distinto y elegido.

Cuando los coaches trabajamos con un coachee o cliente, sea una persona o un grupo de personas, no lo hacemos con una mirada hacia su pasado, tratando de interpretar lo que les pasó y de entender porque están donde están en su vida. El coaching ocurre en el lugar más emocionante y poderoso del ser humano… En su futuro, en su posibilidad. Cuando trabajamos con un coachee lo que nos ocupa es inspirar y estimular a través de preguntas a nuestro cliente para que éste sea capaz de inventarse el futuro en el que desea vivir.

Pensar es hacerse preguntas y respondértelas, por lo que al hacer preguntas a nuestros clientes, lo que estamos haciendo es ayudarles a pensar, estimularlos a que busquen dentro de sí mismos las respuestas que desean para seguir inventándose.

Mi coach decía que el Coaching es el arte de diseñar futuro. Pero pensemos: ¿qué es el futuro? ¿mañana? Cuando estemos en mañana, ya no será futuro. Es decir, que futuro, por definición es algo que nunca llega. A pesar de esto, es una realidad que siempre lo estamos construyendo, ¿Cuándo? ¡Ahora! Es decir, que si conseguimos entender que todo mi futuro depende única y exclusivamente de cada pequeña o gran decisión que tomo hoy, estamos entendiendo que somos creadores e inventores de nuestra vida.

Son nuestras decisiones y no las circunstancias las que configuran nuestro destino. Es uno de los axiomas más poderosos que he escuchado en mi vida. Decidir es una conversación, declarar lo que quiero que me ocurra es una conversación. Cuando me invento mi futuro, sólo es una conversación, pero una conversación llena de poder, porque al hablar de lo que quiero que me suceda todo mi ser comienza a dar coherencia a mis palabras. Es muy importante revisar las conversaciones que tenemos.

El coaching, por naturaleza ocurre en una conversación entre dos personas, coach y coachee, que hablan de definir objetivos y metas, de diseñarlos con todo lujo de detalles, ya que nuestra mente necesita pensar en específico y no en cosas generales. Por ejemplo, no sirve de mucho decir: "quiero mejorar mi relación con mi hija", sino mas bien ser específico y decir: "quiero ir al cine esta semana con mi hija y salir a desayunar con ella dos veces en estos próximos diez días". Cuanto más específico, mejor para nuestra mente, más eficiente es y más posibilidades de que suceda lo que estoy confesando. Una vez definidos y diseñados, hay que planificarlos y programarlos, es decir: cómo y cuándo. Poner acción y chequear los resultados.

El coach se convierte así en un compañero de camino del coachee, no en su amigo, ni en su padre ni madre, ni en un mentor, ya que el coach no tiene por qué saber de lo que el coachee sabe. El coach sabe de hacer preguntas para que el cliente elija las respuestas que más le convienen y de esta manera asuma la responsabilidad de elegir lo que él cree que es mejor para su vida. Como objetivo final, el coach persigue que el cliente sea absolutamente autónomo y no dependa de él para seguir inventando su futuro.

¿Es importante pensar en el futuro y diseñarlo? Sí, al fin y al cabo es ahí donde vamos a pasar el resto de nuestra vida, decía Woody Allen. Podemos concluir de manera casi rotunda que el coaching no sirve para arreglar el pasado, sino para inventar un futuro mejor, aceptando que lo que pasó no tiene que ser igual a lo que va a pasar, o lo que es igual: nuestro pasado no tiene que ser igual a nuestro futuro. De esta manera entendemos que para que nuestro futuro sea diferente sólo nos queda poner todo nuestro foco de atención en el único momento que podemos tener poder real… nuestro presente. Cada cosa que pensamos, decimos y hacemos hoy están creando el futuro donde pasaremos el resto de nuestra vida.

Una vez, un padre quiso impresionar a su hijo y a la orilla de la playa. Con su mirada puesta en el horizonte preguntó a su hijo: ¿Dónde está el fin de mar? A lo que el hijo, señalando a sus pies dijo: "aquí mismo papá".

Nuestra vida y nuestro futuro están delante mismo de nuestro próximo segundo: ¿Qué vas a hacer tú ahora para seguir creando tu vida?

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