Veredas livianas

Noelia Santos

nsgemez@eldiadecordoba.com

¿Y ahora qué?

Esta ciudad y sus habitantes merecen un sector turístico y una administración a la altura

Desolador. No hay palabra más precisa ni más directa para describir el panorama que el coronavirus ha dejado en el sector turístico cordobés. Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado lo que ya se sabía: que Córdoba ha perdido cientos de miles de turistas por culpa de la crisis sanitaria y que esa caída ha provocado una herida sin precedentes en el sector. La planta hotelera se ha reducido a la mitad, como a la mitad se han reducido los puestos de trabajo que esos hoteles daban.

Que el número de turistas iba a desplomarse era un hecho aquí y en todo el mundo. El problema llega cuando juegas todas tus fichas a una sola carta o cuando te piensas que nunca se te va a acabar la buena racha. Obviamente, el daño provocado por el covid es incomparable a cualquier otro, pero esto podría haber pasado sin pandemia de por medio. A lo mejor no se habrían perdido 900.000 turistas, el dato habría sido más calmado, pero el sector, en 2019, ya daba síntomas de agotamiento y se estaba haciendo poco o prácticamente nada.

Mucho antes de que el coronavirus dirigiera nuestras vidas ya se hablaba de que había que darle aire fresco al sector. Había que acabar con la estacionalidad, alargar la estancia media, evitar que los viajeros pasaran por Córdoba de camino a Sevilla o Granada...

Antes del coronavirus ya se hablaba mucho de turismo, pero no se hacía nada. No se acabó con la especulación de los pisos turísticos ni con ese vaciado del Casco Histórico, que se queda sin vecinos que lo habiten y lo vivan (sí, en presente). No se evitaron nunca las aglomeraciones de los Patios ni se hicieron todas las debidas inspecciones de trabajo que había que hacer en la hostelería que aprovechaba el tirón.

Y como no se hizo nada, ni se pensó nada, ni se trató con cariño a un sector del que extrajimos hasta la última gota, ahora nos vemos en estas. No quiero decir que nos lo merezcamos, porque del sector vive tanta gente que la realidad es dura, durísima, y no es cuestión de pasarse la pelota los unos a los otros. Pero toca reflexionar y poner los pies en la tierra.

Una ciudad que por sí misma ya funciona en lo turístico tiene mucho ganado. Sin embargo, tanto Córdoba como sus habitantes merecen un sector turístico y una administración que estén a la altura, que lo de "morir de éxito" se quedó en 2019.

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