La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

'Tombeau' para Burt Bacharach

Fue el eslabón que unió las legendarias décadas de oro de Broadway y Hollywood con el presente

En la Francia del barroco se crearon unas composiciones en homenaje a un gran personaje, generalmente un músico, llamadas tombeau (tumba). Entre sus cumbres están el Tombeau de Monsieur de Blancrocher de Couperin, el Tombeau Les Regrets de Sainte-Colombe o el que su hijo dedicó a este compositor. Fueron recuperados a principios del siglo XX dentro del movimiento francés por dotarse de una identidad musical propia frente al imperio musical austrogermánico. Es el caso de Le tombeau de Couperin que Ravel compuso entre 1917 y 1919 en memoria de sus amigos músicos muertos en el frente o del monumental Tombeau de Claude Debussy formado por diez composiciones de Dukas, Roussel, Malipiero, Goossens, Bartok, Schmitt, Falla, Ravel, Satie y Stravinski.

A esta tradición me acojo, desgraciadamente solo con palabras, para hacer un Tombeau para Burt Bacharach, el gran compositor fallecido hace pocos días tras ofrecernos durante 60 años -su primera canción es de 1957 y su último disco de 2015- tanto talento y creatividad como belleza y amable ligereza con un punto de elegante melancolía. Tenía un estilo único en composición y orquestación, un mundo musical propio reconocible desde las primeras notas. Recuerden Close To You, I Say a Little Prayer, Ill' Never Fall In Love Again, Raindrops Keep Fallen in My Head, The Look of Love, Walk On By, Alfie o This Guy's in Love With You entre sus más de 500 canciones.

Pero lo más importante es que fue el último coloso de los grandes autores de los songbooks americanos que enlazaba directamente con la portentosa generación crecida en torno a Tin Pan Alley (el centro de la música popular en el Nueva York de finales del XIX y principios del XX) y el Broadway de los Gershwin, Berlin, Kern, Porter, Rodgers, Youmans, Dietz, Warren, Arlen, Herb Brown, Loewe, Loesser o Styne. Cuando Bacharach empezó a componer en 1957 aún componían algunos maestros de la primera generación de los años 20 y 30, y estaban en su plenitud los de los 40 y los 50. Sus canciones se fueron inscribiendo en el Great American Songbook, el Gran Repertorio Americano de Canciones que cuenta con una fundación dedicada a conservar y difundir este legado extraordinario de canciones populares y estándares de jazz del que Bacharach fue el eslabón que unió las legendarias décadas de oro de Broadway y Hollywood con el presente.

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