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Alto y claro

José Antonio Carrizosa

jacarrizosa@grupojoly.com

Orden de batalla

Juanma Moreno comprobará el 28 de mayo si sigue en la cresta de la ola o si el tsunami de junio ya ha pasado

A Juan Espadas se le ha escapado ya en alguna ocasión: se quedaría bien contento si en las elecciones municipales del 28 de mayo el PSOE se aplica lo de Virgencita, que me quede como estoy. Es decir, si no pierde ninguna capital de provincia ni población importante y, sobre todo, si mantiene el control de las diputaciones provinciales en las que gobierna en la actualidad. Y, de paso, si saca un voto más que el PP en el cómputo general, entonces triunfo rotundo. Los socialistas venderían que habían parado el tsunami que los dejó temblando el 19 de junio y que están en disposición de iniciar la larga marcha que los debería de llevar a recuperarse de la cuesta abajo que empezaron en diciembre de 2018.

Para el PP todo lo que no sea dar un golpe en el tablero municipal y repetir en los ayuntamientos lo que se produjo en las últimas elecciones autonómicas sería no dar la talla. Juanma Moreno necesita, para reafirmarse en la cresta de la ola, ganar claramente en número de votos y quitarle al PSOE algunas de las capitales que controla y, por lo menos, las dos diputaciones que tiene más al alcance de la mano, Granada y Córdoba.

La batalla por las capitales se presenta interesante. El PSOE tiene Huelva, Granada, Jaén y Sevilla. El PP, Almería, Córdoba y Málaga. Y Cádiz ha sido hasta ahora una isla en manos de la extrema izquierda y con un alcalde de fuerte personalidad que se retira de la vida pública. La pugna por Sevilla va a ser especialmente dura y va a servir para medir si al margen de las características personales de los candidatos a la Alcaldía entran en juego otros factores como el rebote de las autonómicas a favor del PP o el desgaste de Pedro Sánchez en contra del PSOE. El resultado es incierto. Pero de lo que no cabe duda es de que un revés en Sevilla confirmaría la debacle del PSOE andaluz y enviaría un mensaje de alarma a la Moncloa para las generales de final de año.

La presencia de Sánchez en la campaña andaluza se va tener que medir mucho. No está precisamente en un momento de popularidad envidiable y los principales candidatos no se privan de decir en privado que el presidente del Gobierno no está en disposición de sumar muchos votos, sino más bien todo lo contrario. Si decide no visitar alguna de las capitales andaluzas donde tienen el gobierno municipal, los suyos no lo van a echar de menos.

Cuando se abran las urnas en la noche del 28 de mayo muchas preguntas van a quedar con respuesta y el panorama de la política andaluza, todavía muy condicionado por la mayoría absoluta de Juanma Moreno, clarificado. Sobre todo, sabremos si el PSOE está todavía en encefalograma plano o empieza a recuperar la respiración.

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