Antonio Cambril

El Iranvox

Esta boca es tuya

El hombre que pide la delación y expulsión de tropecientos inmigrantes mal llamados "ilegales" aceptó la moneda infiel

16 de enero 2019 - 02:38

El dinero es libre, un apátrida que no respeta fronteras. Vox, el partido más español de España, recibió antes de las últimas elecciones europeas 800.000 euros del Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI), un grupo de opositores persas en el extranjero apoyado por los líderes neoconservadores occidentales pese a su pasado terrorista y sus orígenes marxistas. Alejo Vidal-Quadras, el candidato que no logró escaño en el Parlamento Europeo, asegura que todo es legal (está en discusión) y que Santiago Abascal (Ab As Kal lo han bautizado por ahí) estaba al tanto y no le hizo ascos al pastizal. El hombre que pide la delación y expulsión de tropecientos inmigrantes mal llamados "ilegales" aceptó la moneda infiel y no se le ocurrió devolver ni uno solo de los 800.000 euros en caliente. Esto es, que hay un terrorismo rico y bienvenido y, por lo que se lee en las redes, sobra gente dispuesta a echar a los que ellos desprecian como "moros de mierda" y aceptar después el oro que cagó el moro marbellí.

La presunta financiación islamista y bolivariana le costó dos juicios a Podemos: primero la negó el Tribunal Supremo y después lo hizo otro Abascal, Alejandro, un juez de la Audiencia Nacional que consideró que no había prueba alguna para respaldar que el partido morado hubiera recibido fondos irregulares de Irán o Venezuela, tal y como se recogía en un supuesto informe policial que, por no tener, no tenía ni membrete oficial. Sin embargo, la insistencia de un numeroso grupo de periodistas ha conseguido que buena parte de la población crea el mantra. Muchas de esas mismas personas, situadas a la extrema derecha del PP o en la ignorancia total (o en ambas cosas juntas y revueltas), están poco menos que manifestando en las redes que el fin justifica los medios y que las víctimas de los terroristas enfrentados al régimen de los ayatolás han sido sacrificadas en el altar del bien mayor de la libertad y la democracia. Abascal, el hombre que tan subvencionado estuvo por fundaciones ligadas del PP, seguirá cosechando votos y aplausos por pedir ahora (en algunos casos de manera atinada) la retirada de buena parte de las subvenciones a todos los que no sean él: partidos políticos y organizaciones sindicales, patronales y feministas. Sus mensajes dirigidos al hígado funcionan, incluido el de reducir los impuestos y dar más al que más tiene. O esperar más del que más tiene. Verbigracia, el CNRI. Sus 800.000 euros inmigrantes fueron recibidos con los brazos abiertos.

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