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La Aldaba Andaluza

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Hace tiempo que Vox dejó a serrano

Nunca ha sido el líder del partido, porque no supo serlo ni le dejaron, y nunca se ha adaptado a la disciplina de la formación

Dice el partido en un comunicado oficial que Francisco Serrano se ha dado de baja como militante de Vox para no perjudicar a la formación tras la denuncia de la Fiscalía Superior a cuenta de una cuantiosa subvención oficial concedida y no justificada a una empresa de la que el juez es socio. Blablaba. Cada vez se parece más la nueva política a la vieja. Qué cosas. El juez nunca ha navegado con soltura en los meandros de la política, mucho menos se ha adaptado a la estructura encorsetada de un partido, y menos aún a una en exceso centralizada como es la formación de Abascal. Ya duró menos en la portavocía del grupo parlamentario que Albino Luciani de Papa. Serrano fue el ariete de Vox. Derribada la puerta, conseguidos los sorpresivos doce diputados, nunca supieron dónde colocarlo. Serrano hace tiempo que sobra en Vox. Y él lo ha sabido desde el principio. Era un estorbo para la cúpula dirigente. Ha sido un pañuelo de papel. Usado y tirado a la primera oportunidad de peso. El frente judicial que ahora se abre se prevé largo y delicado. Se queda en el Parlamento por decisión propia, algo que la opinión publica difícilmente entiende. El acta de diputado se convierte así en un escudo para evitar la acción de un juzgado de instrucción de Sevilla y ser procesado directamente en el TSJA. El compromiso con los ciudadanos como causa para permanecer en la Cámara aparece ya como un pretexto débil. Vox se encuentra ya con dos diputados fuera de su disciplina por diferentes causas, un efecto propio de una formación todavía bisoña en muchos aspectos, a la que se han aproximado gente de buena fe, pero también arribistas, rebotados de otros partidos y personajes de diverso pelaje. A Ciudadanos le pasó algo parecido. Y ahora, por cierto, vive un inicio de descomposición del que deberían ir tomando nota en Vox para no cometer los mismos pecados. Los partidos nuevos han tendido a apostar en exceso por los personalismos. Está el caso de un líder que ha acabado retirado de la vida pública tras un batacazo electoral sin precedentes y con una despedida marcada por la megalomanía. Otro se vendió al minuto con tal de sentarse en un banco azul pese al retroceso en los apoyos y las divisiones internas. Y en Andalucía dicen que el líder de Vox se da de baja, cuando Serrano nunca ha sido líder de nada, porque no supo cómo serlo ni tampoco le dejaron. Fue un mero cabeza de cartel que a los efectos de su partido se cayó a las primeras de cambio. Y ahora será la Justicia la que dictamine cómo queda a los efectos de la sociedad.

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