La vida vista

Félix Ruiz / Cardador /

Estabilidad

LAS terceras elecciones son como la muerte, que a veces está uno optimista y la ve tela de lejos y otras está pesimista y la intuye más próxima. Ahora, en el caso de los comicios, da la sensación de que el panorama levemente se aclara y de las palabras de la gestora socialista se desprende que la abstención de algunos diputados es posible, lo que pondría fin a este disparatado e histórico 2016. Ayer se hablaba por ello de algo que ya no es la investidura sino lo siguiente: la estabilidad. En el PSOE no parecen a ese respecto dispuestos a entregarle al PP un cheque en blanco, y como mucho se intuye que le ofrecerán, si al final cuaja, un apoyo puntual para luego navegar. Tal posibilidad suscita en los populares ciertas dudas, y aunque Rajoy dice nítido que cualquiera de las posibilidades le vale para evitar las terceras, algunos de sus más altos colaboradores muestran dudas. Desprenden por eso algunos miembros del PP un intenso perfume a electoralismo; o sea, que se nota que algunos hacen cuentas y, vistas las últimas encuestas, comienzan a dudar de si no sería mejor para ellos meter al país en el brete de unas nuevas elecciones en busca de una mayor representación parlamentaria que colocase al PSOE en un rol de partido innecesario. A los socialistas, por supuesto, tal posibilidad nada les interesa, aunque el orgullo les pueda, y esos populares deberían no tener tan claro que un giro en este aspecto sería tan perdonado como los electores como otros asuntos. Por eso lo que toca en este caso, como diría Rajoy, es que ni el PSOE vuelva a los cuarteles de invierno pseudopodemitas del pedrosanchizmo ni que el PP se mantenga en esa posición de señorita arrogante por el hecho de haber ganado pírricamente un par de elecciones. Al fin, tras dimes y diretes, lo que corresponde es dialogar y no sólo un día sino durante todo un mandato en el que las fuerzas del viejo bipartidismo tendrán que demostrar si tienen altura de miras y han aprendido algo de todo este berenjenal o si todavía son las mismas formaciones egoístas, gregarias y sin ética que capaces son de olvidarse del país en medio del tupido velo de su ambición. La palabra estabilidad es hoy la clave, y a fuer de sinceros tendremos que aceptar que a estas alturas no hay apenas razones para confiar... aunque otra no queda.

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