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Mensaje en la botella

Cierren la puerta al salir

Aquí urge ya una llamada a filas de afiliados y dirigentes a los líderes de cada partido

Podía pasar y pasó. El pasado jueves, Pedro Sánchez se volvió a quedar solo en el Congreso de los Diputados y sin poder ser investido más que por los diputados de su grupo, el PSOE, y un voto más del Partido Regionalista de Cantabria. El resto, pues dijo no o se abstuvo. Ese fue el final, porque las 48 horas anteriores -tras otra negativa mayúscula en la Cámara Baja- fueron de negociación a contrarreloj, con encuentros y desencuentros entre socialistas y Podemos que acabaron en reproches mutuos fuera y dentro del hemiciclo. Por segunda vez, Sánchez se queda a las puertas de ser ratificado como presidente gracias al portazo de los de Pablo Iglesias, si bien la formación morada sí le dio un cheque en blanco en la moción de censura a Mariano Rajoy.

Lo ocurrido estaba dentro de lo previsible, pero como he anotado alguna vez en esta misma sección, es aún más preocupante el cómo ha pasado. Y me parece que el mejor resumen de lo patético que ha sido todo es que muchos contertulios de los principales medios nacionales -tanto de una orientación ideológica como de otra- han coincidido en que algunos portavoces de los grupos minoritarios o nacionalistas tuvieron en sus discursos mucha más visión de estado que los líderes de los partidos nacionales. Y es que no cabe duda de que no han estado a la altura ni de las siglas a las que representan ni a la de sus votantes.

Resulta complicado aventurar una salida al desgobierno que sufre España en estos momentos, ya que dirigir un país en funciones, con las limitaciones que acarrea esa tarea, no puede alargarse por mucho más tiempo. Ahora que llega en unos días el mes de agosto, confío en que quienes han estado esta semana en el Congreso desechen la idea de irse de vacaciones. Sería lamentable. Aquí urge ya una llamada a filas de los afiliados y dirigentes a los líderes de cada partido, para que reflexionen y piensen si sus intereses personales son más importantes que los del país.

Por lo pronto, Sánchez parece que ya ha cerrado definitivamente la puerta de Podemos y opta de nuevo por mirar hacia la derecha. A día de hoy, es la única vía posible. Que tanto el PP como Cs se abstengan, alcancen acuerdos de estado -pero de verdad- con los socialistas y que ejerzan con dureza la labor de oposición, que es lo decidieron los ciudadanos el pasado 28 de abril. Pero me temo que no será así. Todos tratarán de ponerse de perfil otra vez, mientras que el líder del PSOE espera como agua de mayo que los demás le hagan el trabajo. De no prosperar, la única salida es la de volver a las urnas, con lo que el espectáculo sería aún más vergonzoso ante el mundo y, lo que es peor, ante nuestros socios europeos. Si es eso lo que quieren, pues que lo digan y que se vayan de descanso uno días. Eso sí, cierren la puerta al salir y, si es posible, no vuelvan.

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