Baja Temeraria

Atención

Es una ingenuidad no reconocer que hay tragedias con suerte porque al menos se conocen y otras que no suscitan interés

Desde cuándo no oíamos hablar de Taiwán? Casi tanto tiempo como llevamos sin reparar en Filipinas y la vuelta de la familia Marcos, por la vía de las urnas, a un poder que ejercieron de forma brutal. O tanto como hemos olvidado a las casi 300 niñas raptadas por Boko Haram, en Borno, sin que hayamos sabido aún, ocho años después, qué ha sido de cien de ellas. Los tristemente célebres terroristas nigerianos o las tropelías de Ferdinand e Imelda Marcos llenaron portadas de periódicos y fueron parte de nuestra conversación no hace tanto. Pero hoy hablamos de Pelosi, Tsai Ing-Wen y Xi Jinping con la misma soltura con la que comentamos los avatares del concejal de festejos de nuestro pueblo. Es una ingenuidad no reconocer que hay tragedias con suerte porque al menos se conocen y otras que no suscitan ningún interés. Informativo, matizo. Porque en ambos casos -el silencio o el clamor- hay intereses ocultos o a cara descubierta. Pueden ser razones geoestratégicas, económicas, políticas o un cóctel bien agitado de todas ellas. Una sola muerte ya es la muerte. Un solo abuso ya es el abuso. Una injusticia no pierde un ápice de iniquidad por modesta que sea. Pero el alcance de la infamia sí depende del foco que le demos. China es una dictadura ahora y cuando le ofrecíamos comprar nuestra deuda. Los ciudadanos chinos gozan de la misma libertad que sus vecinos rusos, esos con los que se han llevado mal hasta cuando tenían la hoz y el martillo como símbolo. Reconózcanos que alberguemos una cierta esperanza en que el recuerdo del malvado Lin Piao al que la oficialidad tachaba de traidor y prosoviético frene la posible simpatía - armada- entre Putin y la nomenclatura china y que no se nos pongan a jugar al Risk, aprovechando que el imperio norteamericano anda desangrándose entre desigualdades, misoginias y fobias varias. Qué fácil resulta manipular la Historia, incluso la que estamos construyendo entre todos. Dentro de 25 años -y no esos 50 propuestos- cuando se desclasifiquen los secretos oficiales que no anden vivos, tal vez la imagen que rescatemos del ahora no nos favorezca a nadie. A unos por acción y a otros por omisión. Pocas frases tan poco edificantes como la que aconsejaba no moverse para salir en la foto. Como Lin Piao, ya que andamos en sinologías, al que tras su dudosa huida a la URSS y nada dudosa desaparición borraron de todas las imágenes de La Larga Marcha que había compartido con Mao Tse Tung. En estos días de calores contados al minuto, de inflaciones advertidas y guerras barruntadas recuerdo a Simone Weill y una de sus frases más luminosas: "La atención es la forma más rara y pura de la generosidad". Prestar atención para no matar ni morir por ignorancia. Vaya verano intenso. Ustedes me disculpen.

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