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Análisis

Rogelio Velasco

Algunos retos económicos del nuevo Gobierno andaluz

Ausencia de convergencia, tasa de desempleo más elevada de España, malos resultados del Informe Pisa, caída del gasto en educación como consecuencia de la Gran Recesión, presión permanente y elevada por aumentar el gasto en sanidad y servicios sociales. Entre otros, estos serán algunos de los problemas económicos más relevantes a los que se tendrá que enfrentar el nuevo Gobierno que surja del Parlamento de Andalucía.

Algunos pueden ser atacados directamente por el Gobierno; otros sólo de manera indirecta.

Ni la convergencia en PIB por habitante respecto de la media española, ni la tasa de desempleo son variables que, en el corto plazo, puedan mostrar variaciones significativas como consecuencia de políticas públicas.

Lógicamente, es una obsesión tanto de los políticos como de los ciudadanos, porque ambas son manifestaciones del nivel de desarrollo y de bienestar de la población. Y ambas son difíciles de mejorar, incluso en el medio y largo plazo.

Alemania puede servir de ejemplo. Desde la reunificación, los landers occidentales han estado transfiriendo a los del este, en torno al 4% del PIB, una cantidad muy elevada que es financiada tanto por la elevación impuestos, como por la menor inversión del Gobierno federal en las regiones del Oeste. Cuando se produce la reunificación, el PIB per cápita en el Este era más de un 50% inferior al del Oeste. Hoy, 30 años más tarde, el PIB del Este es un 77% de los landers del Oeste. Y la tasa de desempleo es del 8,5%, frente a poco más del 5% en el Oeste. La distancia, en ambos casos, está estancada.

Estas cifras son similares, en términos relativos, a las que Andalucía muestra respecto de la media española y pone de manifiesto las grandes dificultades a las que se enfrenta un proceso de convergencia con otras áreas más desarrolladas. En teoría, debe ocurrir que al comienzo de un periodo de convergencia éste se muestre sólido. En cuanto se abren las fronteras para la exportación, se utilizan internamente tecnologías desarrolladas fuera y se mejora el nivel de formación de los empleados se acelera el ritmo de crecimiento. Pero como si se tratara de un árbol del que queremos recoger sus frutos, los que están más abajo son fáciles de cosechar, pero en la medida en que tengamos que escalar, será más difícil recogerlos.

La convergencia con zonas más desarrolladas y la creación paralela de empleo es un proceso complejo en donde el sector privado empresarial juega el papel más importante. El sector público debe facilitar la actividad de la forma más eficiente posible e implicarse de manera limitada en algunas iniciativas que sean realmente transformadoras de la actividad productiva.

Una educación más favorecedora de la iniciativa personal, más abierta y cosmopolita, y más abierta al cambio y las transformaciones de nuestra sociedad resultan imprescindibles si queremos generar, en el medio plazo, una economía más competitiva. También lo es la asignación eficiente de recursos y la transparencia de las instituciones, para evitar que los distintos grupos de presión sean los que los asignen.

Si hacemos más de lo mismo, con las mismas actividades presentes, la convergencia en PIB y en empleo, no se producirá nunca.

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