Gumersindo Ruiz

Qué falta en el plato de Sánchez y en el de Feijóo

Tribuna Económica

13 de junio 2023 - 00:15

En una de las inteligentes entrevistas de Jenaro Castro en La 2, en el programa Plano General, el chef de chefs Martín Berasategui respondía a una pregunta sobre qué faltaba en los platos del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y dijo: “Una salsa bien montada” al primero “y frescura” al segundo. Montar en cocina es unir ingredientes, homogeneizarlos, incorporando aire y dándole consistencia, estructura y estabilidad. En España hemos vivido unos años de equilibrios difíciles, integrando populismo de la izquierda, nacionalismo, independentismo, y fantasmas del terrorismo, con paz en la calle a costa de una transigencia que muchos ciudadanos rechazan. Definitivamente, la salsa no ha estado bien montada, y además faltaba la sal del empresariado. Pero, aunque cueste reconocerlo, no hay duda que todos se han beneficiado de los acuerdos con empresas y sindicatos, presupuestos aprobados, fondos europeos, control del empleo y salvavida a las empresas en la crisis sanitaria, mejora del estado de bienestar y de las pensiones, credibilidad fiscal ante los mercados y tipos de deuda muy bajos, políticas energéticas para tener la inflación más baja de la Unión Europea, y un amplio e innegable reconocimiento internacional del presidente del gobierno, que no tiene en España, donde pese a lo sabroso de lo social y lo económico, de su plato disgustan profundamente los amargos ingredientes de los pactos.

En cuanto al líder de la oposición, la frescura en cocina se asocia con variedad, imaginación, personalidad en la presentación, y que el alimento no esté rancio o mal conservado. Se ha echado en falta esta frescura en propuestas económicas –laborales, presupuestos, energía, fondos europeos, pensiones– por ese sesgo de apoyarse en los efectos indirectos del mercado sobre el bienestar de las personas, recetas antiguas, de difícil digestión cuando algunos se benefician extraordinariamente y a otros sólo tocan las migas, y en cualquier caso inapropiadas para las expectativas de nuestra sociedad actual. Hay ideas conservadoras muy buenas sobre funcionamiento de la economía, equilibrios, estímulos, pero las ideas mal conservadas se estropean, y el propio carácter perecedero del alimento, como de la mayoría de las políticas económicas, pide frescura, una renovación que está por ver.

“Garrote” es palabra clave para Martín Berasategui, tan popular que La Real Academia de la Lengua la definió como: “Esfuerzo, entusiasmo y constancia con la que se hace algo” (R.A. E. 13.11.21). Pero Berasategui lo interpretó siempre a su manera y su lema es no quejarse tanto y mirar hacia adelante, criticar menos, emplear la energía en hacer y no en discutir, no tener tiempo para la mala fe, pues utilizar el odio, la emocionalidad y la frustración de las personas no es política. Buen programa para un cocinero que tiene fama mundial por su inventiva e iniciativa empresarial, pero que la atribuye también al agricultor, ganadero, pescador, cercanos, que –dice– le proporcionan productos amorosamente cuidados, a quién produce los vinos, los elige y casa con los platos, y a tantos colaboradores que forman una cadena virtuosa, un hermoso y raro ejemplo de cooperación humana.

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