Pues diciembre ya está aquí

30 de noviembre 2025 - 03:10

Cuando nos comemos las uvas al ritmo de las campanadas nos cuesta acostumbrarnos al nuevo año, tanto que más de una vez escribimos el anterior en los papeles. Y cuando ya te has hecho a la idea del año que es, se acaba, eso es lo que me está pasando, de verdad, que hasta hace nada dudaba si seguíamos en el 25, y ya vamos a estar en el 26.

No digo yo que eso que me pasa a mí sea normal, pero se lo he contado a mis familiares y amigos y a casi todos les pasa, aunque puede ser que sea por darme la razón, que tampoco me extrañaría. Y es que cuando llegan estas fechas decimos muchas frases que repetimos un montón de veces. Como eso de que se me ha pasado el año volando, o que parece que hace nada estábamos guardando el Belén y el árbol, y más cosas de por el estilo.

Yo, la verdad, todavía no sé si es bueno que los días pasen volando o que lo hagan más despacio, aunque yo creo que si van rápidos es porque mal, precisamente mal, no lo estás pasando, porque si estuvieras mal la cosa iría más lenta, o eso es lo que yo creo. Lo cierto es que a mí los años se me pasan volando, y la verdad es que me da coraje, no miento, que me gustaría que fuera la cosa más despacio, más enterarme de todo, más disfrutarlo, y no sé si me estoy explicando del todo.

Pero lo mismo que digo esto, también digo que me encanta la Navidad, a pesar de todos los pesares, y que son muchos. A pesar de que sea todo gastar dinero, hasta el que no tienes, a veces en pegoletes. A pesar de echar de menos a las personas que quieres, como son mis padres. A pesar de que ya nos pasamos siete pueblos celebrando comidas y demás historias, que ya no sé de que no se van a celebrar comidas de Navidad, que ya las celebramos de todo y algo más. De amigos, de trabajo, de cofradías, de vecinos, de todo. Y menudos precios que les ponen en los restaurantes, de coco y huevo, que te dejas medio bolsillo o más ahí.

En fin, que a pesar de todo esto y algo más, me gusta la Navidad, y más si estoy cerca de mi gente, en mi San Agustín, y en mi Córdoba bendita, que no creo que haya mejor sitio en el mundo para pasar la Navidad y lo que haga falta. Hasta la semana que viene.

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