Análisis

Alicia Coronil Jónsson

Los bancos centrales van más allá

La economía de EEUU y las europeas se adentran progresivamente en un entono de condiciones financieras más complejo, ante la persistencia de la elevada inflación. El último país en manifestar el cambio estructural de los precios y la dificultad de lograr reducir las presiones inflacionistas y salariales ha sido Reino Unido.

En este sentido, en mayo su tasa de inflación general se mantuvo estable en un 8,7% interanual, al igual que en el mes de abril, y por encima del 8,4% proyectado por el consenso de analistas. La inflación subyacente repuntó hasta un 7,1% interanual, su máximo nivel en los últimos 31 años, impulsada por el encarecimiento de los servicios.

Ante este contexto, el Banco de Inglaterra (BoE) ha decidido aumentar 50 pb el tipo de interés de referencia hasta un 5,00%, situando el precio del dinero en su mayor nivel desde 2008. En la misma línea, el Norges Bank ha decidido incrementar 50 pb su tipo de interés, colocándolo en un 3,75%, también el más alto desde 2008, con el objetivo de controlar una tasa de inflación que en mayo repuntó hasta un 6,7% interanual.

Por su parte, el Banco Nacional de Suiza ha elevado el tipo de interés a un 1,75% (vs. 1,50% anterior). Un incremento del precio del dinero que se produce a pesar de la mayor estabilidad en la evolución de los precios en Suiza.

Unas decisiones que confirman que estamos ante la antesala de nuevas subidas de tipos de interés oficiales por parte de la Fed y el BCE, por lo que parece inevitable un mayor deterioro de las perspectivas económicas de cara a 2024.

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