Análisis

la gloria de san agustín

Para el año que viene

Se le están dando muchas vueltas en los últimos días a la Cabalgata de Reyes Magos de este año. Que si ha estado muy desorganizada, que si había carrozas que eran un poco así, ya saben, que si había menos caramelos que en el patio de un colegio a la hora del recreo y no sé cuántas cosas más. Porque la verdad es que a mucha gente no le ha gustado, y todos tienen derecho a opinar.

Algo ha tenido que fallar, desde luego, para que ya se tenga claro desde el propio Ayuntamiento que el año que viene se va a hacer de otra manera, y eso es porque hay cosas, y seguro que muchas, que mejorar. A mí lo que me extrañó es que no fueran las carrozas más juntas y que fuera tan despacio, que parecía que estábamos viendo una procesión, o algo parecido.

Aunque tampoco puedo opinar mucho, es la verdad, que nunca he sido mucho de la cabalgata, si les digo la verdad, y es que con lo que me gusta la Navidad a eso le tengo manía. Yo creo que es porque representa el final y me da coraje o algo parecido, pero no me gusta, la verdad. Ya saben ustedes que yo soy más de dejar pasar las cosas, de no hacer sangre, pero la verdad es que escuché a unas cuantas personas quejarse a base de bien, como que no estaban muy contentos con lo que estaban viendo. Eso es algo que puede pasar con cualquier cosa, y además puede pasar de varias maneras, que lo que a mí me guste puede que a usted le parezca un esperpento, porque como se suele decir hay tantos colores como gustos, o algo parecido, si no mal me acuerdo.

La Navidad tiene eso, que es como las aceitunas, que o te gusta mucho o la acabas renegando, incluso si te gusta. Yo reconozco que siempre se me hace un poco larga, es así, y seguramente es porque la cojo con mucha gana y cuando ya llevo una semana estoy harto de todo y un poco más. Y, como digo yo, cuando se dejan de saborear las cosas, porque estás empachado de todo, es de lo peor que te puede pasar.

Al final es verdad ese dicho que dice aquello de que hasta de lo bueno se cansa uno, y que hasta de pasarlo bien nos cansamos, porque al final todo cansa o harta, como usted lo quiera decir. En fin, que ya le vamos cogiendo el tono a este 2023 y hasta hemos empezado a dejar de decir eso de "feliz año nuevo", que algunos lo estiran hasta febrero.

Y es que hay gente que confunde el ser cumplido con el ser pesado, que no es lo mismo, aunque algunos crean que sí. Vamos a ver cómo se da esta semana, y por lo menos que nuestro Córdoba bueno, y también el de futsal, ganen sus partidos, que de esas alegrías nunca nos cansamos y siempre las celebramos.

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