Análisis

Roberto ScholteS

Retornos de los activos monetarios a la baja

Se da por hecho que este próximo jueves el BCE acordará recortar su tipo efectivo del 4% al 3,75%. Será el primero de unos movimientos que, si se cumplen sus propias previsiones de inflación, el mercado descuenta que le situarán debajo del 3,0% en algún momento de 2025. Esto significa que, tras varios vaivenes en las expectativas sobre cuándo y a qué ritmo se relajará la política monetaria, se acelerará el descenso de las rentabilidades ofrecidas por los depósitos bancarios, las letras del Tesoro y el resto de activos monetarios.

Las letras a 12 meses, que llegaron a colocarse casi al 4,0% el año pasado y que en la última subasta ya solo ofrecían poco más del 3,4%, podrían ir deslizándose hacia el 2,6%-2,8% el año que viene. En paralelo, las renovaciones de los depósitos se harán a la baja mientras el Euribor al mismo plazo se abarata, dándole más fuelle a la escalada de los precios de la vivienda.

Sin embargo, los tipos de la deuda española a 5-10 años caerán menos, ya que una deuda alemana menos rentable podría verse contrarrestada por un aumento de la prima de riesgo a medida que el BCE se deshace de parte de su cartera de bonos gubernamentales.

Con esta perspectiva, los inversores deberían tener ya construida una cartera de renta fija que capture los aún elevados tipos actuales durante algunos años. Para ello, dado el reciente descenso de los diferenciales que resta atractivo al crédito de peor calidad, encontramos la mejor rentabilidad-riesgo en los bonos corporativos de mayor solvencia a 2-3 años. Los índices y fondos de inversión que los siguen todavía rondan una TIR bruta del 3,9%, con una volatilidad relativamente baja.

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