Después de un año en el que China fue un factor que lastró a las bolsas mundiales, el giro radical del Gobierno en ciertas políticas ha desatado la expectativa de una nueva aceleración de su economía. Esto favorece especialmente a las bolsas europeas, muchas de cuyas compañías tienen una exposición significativa a la actividad en ese país.

El cambio más importante ha sido el final de la política cero covid, y con ello de los confinamientos masivos que frenaron su economía en 2022. Aunque la consecuencia inicial ha sido una gran ola de contagios, cabe esperar que la situación se irá normalizando en los próximos meses, lo que puede favorecer un aumento del consumo interno, así como una reactivación del turismo en la región.

Diversos sectores europeos pueden beneficiarse de esta situación, principalmente los relacionados con el consumo. Por un lado, las grandes marcas de lujo y deportivas como LVMH, L'Oreal o Adidas tienen en China su mayor motor de crecimiento, lo que explica el repunte de sus cotizaciones en las últimas semanas. Los fabricantes europeos de automóviles con mayor exposición a China (Mercedes, BMW, Volkswagen) también pueden beneficiarse tras dos años en que los problemas de las cadenas de suministros han limitado su producción. Finalmente, el sector del turismo global puede completar su vuelta a niveles de actividad previos a la pandemia al abrirse la última gran área que permanecía cerrada al tráfico internacional.

Finalmente, el fin del proceso de represión regulatoria contra las grandes compañías tecnológicas ha llegado a su fin, permitiendo una fuerte revalorización de compañías como Alibaba, Tencent o Baidu.

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