Crítica de Teatro

Un yogui sobre la escena

Rafael Álvarez 'El Brujo', el jueves el el Teatro Góngora. Rafael Álvarez 'El Brujo', el jueves el el Teatro Góngora.

Rafael Álvarez 'El Brujo', el jueves el el Teatro Góngora. / juan ayala

Coincidiendo con el fin de las fiestas de mayo, nuestro paisano Rafael Álvarez El Brujo visitó Teatro Góngora con su último espectáculo inspirado en el libro Autobiografía de un yogui, escrito por Paramahamsa Yogananda, impulsor del raja yoga en Occidente a principios del siglo XX. Como viene siendo habitual en sus últimas producciones, Rafael Álvarez se convierte en emisor de la trascendencia del ser humano, esta vez a través de las palabras del un maestro hindú. Nos revelará pasajes y personajes influyentes en la vida de este gran hombre que trajo a nuestra cultura el pensamiento de sus gurús y la visión particular de conceptos tan comunes en todas las religiones como son la inmortalidad, la predestinación o la omnisciencia.

Sobre la escena revestida de tejidos, cojines y lámparas orientales, acompañado del sonido en directo del sitar de Javier Alejano, unido al buen diseño de luz y vídeo proyección, Rafael Álvarez se asocia a su creación artística con esa forma de expresar que lo hace único. Gracias a sus inflexiones y gestos, El Brujo se disuelve en su historia y entra en comunión con un público que agradecido le obsequia su aplauso generoso por el esfuerzo que emplea sobre las tablas. Como punto menos favorable está la densidad de nombres, lugares, interconexiones y términos citados, que convierte el espectáculo en difícil de llevar por tramos, algo que el mismo actor reconoce e incluso advierte, por lo que en ocasiones se ve obligado a sacar material de la recámara para oxigenar al espectador.

En un mundo saturado por la velocidad, donde la inmediatez prima sobre casi todo, disciplinas orientales como el yoga ofrecen el contrapunto para encontrar equilibrio interno. Sea así o no, dedicar un tiempo al día para mejorar nuestro estado físico y mental no perjudica. Y meditar mientras se practica mucho menos.

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