"A veces creo que hay cuarenta personajes dentro de Julia"
La actriz protagoniza hoy y mañana 'La señorita Julia' en el Gran Teatro
En el Gran Teatro ya es un rostro conocido gracias a sus comparecencias como protagonista de El príncipe y la corista (junto a Emilio Gutiérrez Caba) y Salomé (con Millán Salcedo). María Adánez (Madrid, 1976) regresa a Córdoba para interpretar, esta noche y mañana (21:00), uno de los papeles femeninos más poderosos de la historia del teatro. La joven, que ha participado en películas como Los peores años de nuestra vida, El tiempo de la felicidad y El lápiz del carpintero y en series televisivas como Pepa y Pepe o Menudo es mi padre, es La señorita Julia en una nueva versión de la obra cumbre de August Strindberg firmada por Juan C. Plaza-Asperilla y dirigida por Miguel Narros. Raúl Prieto y Chusa Barbero la acompañan en el reparto de una obra que lleva casi un año de gira por toda España.
-Un personaje conflictivo, pasional, transgresor... ¿Cómo es su relación con él?
-Muy buena, sobre todo porque nació de una propuesta de Miguel Narros, con el que ya había trabajado en Salomé. Me resulta muy fácil trabajar con él y este personaje suponía un gran reto. Sobre todo porque Narros se ha desquitado en este montaje de la versión de La señorita Julia que dirigió en los años 60, en la que se topó con las limitaciones del momento. En este montaje ha insistido en el componente violento de la historia: el maltrato, las escenas sexuales... Es una propuesta fuerte, contundente. Y el personaje tiene un carácter muy marcado.
-¿Cómo es Julia?
-Es un personaje sumido en la contradicción, educado por su madre para odiar a los hombre y por su padre para odiar a las mujeres. En el monólogo final se queja de que no tiene nada suyo, de que nada le pertenece: no tiene ninguna idea que no proceda del padre ni ninguna pasión inculcada por la madre. En la noche en que se desarrolla la acción ella quiere ser una mujer normal, no una señorita. Quiere saltarse las clases. Ella quiere bajar y Juan, el criado, subir. Y entonces estalla el conflicto. A él le afecta mucho el sentido de culpabilidad, el qué dirán, el peso de prejuicio. En la obra, Julia pasa por todos los estados emocionales por los que puede pasar una mujer en el plazo de una noche. Pasa de cuerda a loca, de niña a mujer, de someter a ser sometida... A veces creo que hay cuarenta personajes dentro de Julia.
-Narros y usted han alcanzado una gran complicidad.
-Es un grandísimo director. Muy creativo e impulsivo, un gran tímido con mucho sentido del humor. Tiene ideas geniales. Y es un gran psicólogo de actores: los va sondeando hasta que les saca el personaje.
-¿Cómo ha sido el trabajo con Chusa Barbero y Raúl Prieto?
-Con Chusa no había trabajado antes y la experiencia está siendo estupenda. A Raúl ya lo conocía de Salomé. La amistad que tenemos nos sirve para mejorar el trabajo en escena. Es fundamental que entre los actores que interpretan a Julia y Juan haya una gran complicidad, confianza y generosidad, por todo el camino que recorren juntos a lo largo de la función.
-¿Qué encuentra en el teatro que no le ofrezcan ni el cine ni la televisión?
-El contacto con el público es una experiencia maravillosa. A veces todavía me cuesta creer, cuando salgo al escenario, que haya tanta gente ahí sentada y que haya pagado por ver mi trabajo. Y es una gran satisfacción desarrollar papeles tan poderosos como éste, meterte en un personaje y asistir desde dentro a toda su evolución a lo largo de la obra.
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