Cultura

A propósito de 'Watchmen'

  • Tras más de dos décadas de vida, el cómic de Gibbons y Moore continúa obteniendo beneficios, ha traspasado la línea de su género y ha llegado hasta la gran pantalla

El inminente estreno de la multimillonaria adaptación cinematográfica de Watchmen, la miniserie de 12 números escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons a mediados de la década de 1980, así como la rápida proliferación de todo tipo de objetos de merchandising derivados de la franquicia perteneciente a la editorial DC, es una muestra palpable de que el citado cómic ha trascendido los límites del medio y aspira a convertirse en un fenómeno de masas. Durante las dos décadas transcurridas desde su aparición, y ciñéndonos sólo a nuestro idioma, Watchmen ha conocido cuatro ediciones distintas -si bien una de ellas, la de Glénat, quedó interrumpida a la mitad-, y la que actualmente se comercializa, de Planeta DeAgostini, en un solo volumen de gran tamaño y con diversos apéndices documentales, ha superado ya las 20.000 copias vendidas.

Más aún, la creciente influencia de Watchmen en todo tipo de creadores, fuera y dentro del mundo de la historieta, el sinfín de estudios académicos y no académicos que despiezan su intrincada estructura, comentan su simbología, analizan su alcance o, sencillamente, recurren de un modo u otro a su peculiar imaginería son un síntoma claro de que la aclamada creación de Moore y Gibbons ha terminado por convertirse en un referente dentro de la cultura popular del cambio de siglo.

El presupuesto de partida de Watchmen es bien conocido: ¿qué pasaría si los superhéroes existiesen realmente? Un interrogante éste que había sido formulado en numerosas ocasiones y que ha seguido formulándose con posterioridad, pero que quizá alcanza aquí su forma más significativa. Como todo lector de la obra sabe, lo importante del asunto, la causa de la notoriedad del tebeo, no es tanto qué respondieron Moore y Gibbons a la pregunta, sino cómo la respondieron. Porque, más allá del propio argumento, Watchmen sigue fascinando por su ingeniosa narratividad, sus niveles de lectura y la correcta imbricación de todos ellos en un discurso, programático pero efectivo, inteligente, perturbador y ciertamente entretenido.

Watching the Watchmen detalla, desde el punto de vista del dibujante, Dave Gibbons, el proceso de creación de la miniserie, los más de dos años de obsesivo trabajo junto al venerado Alan Moore y al colorista John Higgins, y da cuenta de la ejemplar libertad artística con que estos tres británicos pudieron acometer el encargo de la neoyorquina DC, así como del espectacular impacto causado en el seno de la industria del cómic. El libro se beneficia de los documentos y del amplio material gráfico perteneciente al archivo personal de Gibbons e incluye dibujos y fotografías promocionales, curiosidades y anécdotas de todo tipo. Un volumen festivo e iluminador que celebra la existencia de esa singular e influyente obra maestra del tebeo de superhéroes que es Watchmen.

l crashcomics.blogspot.com

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