La poética plástica de Pepe Cañete
Exposición
En esta significativa poética plástica Pepe Cañete vive y se desvive por crear unas formas de expresión renovadas, acordes con los tiempos
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Mi conocimiento de la obra pictórica de mi paisano Pepe Cañete viene de antiguo. Recuerdo aquellas ya lejanas exposiciones colectivas e individuales (Banco de Bilbao o Parque Municipal de Baena) que, tanto él como yo -neófito total, pero en las que aplicaba conceptos vanguardistas más propios del anhelo de transformar la sociedad rural en la que vivía- y otros jóvenes ávidos de conocimientos llevaron a cabo y que fueron el motor para que cada uno, muchos años después, tomaran caminos distintos. En el caso de Pepe Cañete, no fue otro que el de la pintura, la indagación, el análisis de nuevas formas y materiales, la experiencia que con los años fue perfilando un estilo propio, y una forma singular de expresar, artísticamente, todo lo que llevaba muy adentro. Por mucho que imaginemos ese trayecto de investigación paciente y de ejecución de obras de temáticas muy variadas, Pepe Cañete supo que la perseverancia y la convicción de saber que su obra acabaría ofreciendo, primero a él, y luego a todos aquellos que se acercaran a su trabajo, el espacio que tan merecidamente había ido construyendo día a día con su arte, asimilando tendencias, formas y materiales, hasta convertir su universo pictórico y conceptual en un inmenso oasis.
La soledad del artista, cuando esta fluye por caminos múltiples y sin limitaciones tiene como resultado, por regla general, la consiguiente recompensa fruto del trabajo y el esfuerzo diario por conquistar las metas soñadas. El objetivo artístico de Pepe Cañete queda sobradamente cumplido con la obra que, en estos días ya finales, presenta en la Fundación Rafael Botí, ubicada en plena judería cordobesa y que "acoge una selección de 78 obras, entre collages, readymades, ensamblajes, instalaciones y móviles, junto a esculturas y cuadros, organizados en ocho secciones temáticas o discursos. 33 de estas piezas, creadas a lo largo de los últimos cuatro años, realizadas en la propia librería-papelería Cañete, se exponen ahora por primera vez. Algunas de estas creaciones permiten la experiencia táctil, la participación del espectador, que puede completar las composiciones iniciadas por el artista" según se lee en la propia información de la página web de dicha Fundación.
Con todo este material, y sin ser propiamente un crítico de arte, me atrevo a exponer mi opinión y experiencia visual tras haber visitado la muestra, en la que en todo momento el visitante -al menos a mí me sucedió- vuela hacia espacios infinitos en un viaje interminable que pasa de la memoria colectiva a la individual con dosis de sensaciones múltiples: la imprenta y papelería de su padre, y, sobre todo, los objetos propios de una época, de un tiempo que regresa a ser punto de mira, reflejan muchos aspectos de la condición del hombre, de sus vivencias y sentimientos más silenciados hasta acabar en su recuperación para una interacción generacional, una Resurrección, discurso y diálogo en el tiempo. Nuevo asedio, como así se titula esta extraordinaria exposición. Ciertamente, esta vuelta al pasado, lejos de significar inmovilismo nostálgico, se adentra en la misma esencia de las cosas. Cada objeto y todos representan una manera de entender conceptualmente el mundo. El arte de Pepe Cañete innova en la medida que su entendimiento e ideas cumplen con el compromiso adquirido desde mucho tiempo atrás con el mismo Arte, con la expresión a través de la pintura, el collage o las muchas técnicas que en su mestizaje artístico vienen a mostrarnos su personal aportación al propio Arte, en toda su pureza y esencialidad experiencial, y que marcan o señalan un antes y un después de toda su progresiva producción plástica.
Por todo ello, es esta exposición de Pepe Cañete una oportunidad única para abismarse en los silencios de una obra que ha crecido y evolucionado hacia otra forma de entender la cotidianidad y que ha originado un mundo distinto, un universo plástico en el cual una sola poética abarcadora toma el relevo a otras formas anteriores de expresarse, de manifestar cuánto ha aprehendido y cuanto queda por aprender. Sin duda alguna, Pepe Cañete ha sabido captar la fuerza de los objetos, de los materiales que ha usado -hemos usado- como la expresión honesta de un artista que, con el paso de los años, ha trascendido en una imaginación desbordante, donde los sueños prevalecen y complementan.
Definitivamente, en esta significativa poética plástica Pepe Cañete vive y se desvive por crear unas formas de expresión renovadas, acordes con los tiempos y donde el mundo de las sensaciones interactúen hasta alcanzar un universo propio, su Universo.
(La exposición podrá visitarse hasta el día 12 en la Fundación Rafael Botí, en la calle Imágenes, 15 de Córdoba).
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