Vigías en el desierto

Aurora Sánchez y Alberto Delgado en plena representación de 'Arizona' el pasado viernes en el Gran Teatro.
Máximo Ortega Capitán

29 de marzo 2009 - 05:00

Una escasa afluencia de público celebró el día mundial del Teatro (el 27 de marzo de cada año) y acudió a la representación de Arizona, una tragedia musical americana escrita y dirigida por el cordobés Juan Carlos Rubio, el cual nos honró con su presencia y leyó el manifiesto escrito expresamente para este día. La obra la protagonizan George y Margaret, un matrimonio de ideas profundamente norteamericanas que, junto a otros voluntarios, se enrolan en una cruzada por defender la frontera sur de Estados Unidos y contener la entrada masiva de inmigrantes ilegales. Su puesto de vigilancia esta ubicado en pleno desierto. Pese a las inconveniencias del clima y el terreno, el matrimonio pasa el tiempo acomodándose lo mejor posible. Las repentinas interrogantes que Margaret realiza a su esposo derivan en constantes aclaraciones de este sobre la naturaleza de la misión tan noble y altruista que desempeñan. Aclaraciones de dudosa objetividad que a lo largo de la obra irán distanciando más a la pareja y desembocaran en un trágico final.

La puesta en escena llama la atención ya que es tan ambigua como los ideales defendidos por este singular matrimonio. La escenografía deja a la vista todos los medios técnicos: luz, tramoya, calles, y demás elementos que participan en la creación de convención teatral quedan al descubierto. Una propuesta escogida con un propósito a descubrir por el espectador. Ficción dentro de la ficción. Los personajes interpretados son de una naturaleza simple, caricaturas de la sociedad americana conservadora, recordando en ocasiones el duelo entre payaso listo y payaso tonto. Destaca más el trabajo de Aurora Sánchez (el payaso tonto), como esposa sumisa entregada a la causa que defiende su marido y que acaba por revelarse.

Juan Carlos Rubio, inquietado por una noticia real escrita en un periódico, nos invita con su obra a, como dicen los miembros del proyecto Minute Man,"reflexionar con los vecinos del sur acerca de las fronteras". Resulta curioso cómo la diferencia entre riqueza y pobreza este asociada a una ubicación concreta: Norte y Sur. Para que alguien siga viviendo arriba, muchos son los que tienen que subsistir abajo. Mientras en el mundo se mantenga esta premisa existirán vigías en cada desierto. Cada vez más.

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