Toca otra vez, Alberto. Crítica

Toca otra vez, Alberto

  • En su espectáculo, el pianista cordobés se transforma en un auténtico 'showman' dispuesto a entretener al auditorio con sus monólogo

Alberto de Paz, durante su actuación en el Teatro Góngora Alberto de Paz, durante su actuación en el Teatro Góngora

Alberto de Paz, durante su actuación en el Teatro Góngora / Juan Ayala

Las puertas del Teatro Góngora se abrieron al nuevo año para recibir a nuestro paisano Alberto de Paz con Tu Gran Banda Sonora y, al igual que el título, lo hizo a lo grande colgando el cartel de no hay entradas.

En su espectáculo, el pianista cordobés se transforma en un auténtico showman dispuesto a entretener al auditorio con sus monólogos y un número incalculable de melodías que gracias al ingenio que ostenta surgen del contacto de sus manos con las teclas. Cine, series de TV, anuncios publicitarios, éxitos musicales de ayer y hoy, junto a diferentes estilos y géneros componen un repertorio por el que Alberto en interactúa con el espectador y lo contagia de emociones a través de diferentes números.

Cada una de sus intervenciones se encuentra arropada de un excelente trabajo audiovisual y la magnífica asistencia técnica de Miguel Ángel Ramos que demuestra estar en permanente sintonía con el tempo que conduce el show. Prueba de ello es el magistral número que cierra el show con una selección de temas elegidos al azar por el público asistente.

Este número se convirtió en la gota que colmó este gran espectáculo musical e hizo levantar de sus asientos a todo el auditorio que aplaudió sinceramente y agradecido por disfrutar durante las casi dos horas que duró la representación.

Han pasado casi tres años desde que un programa de televisión (uno de los muchos en que ha participado como concursante) sirvió de trampolín a un joven pianista cordobés para ser conocido en todo el territorio nacional.

Lo que a lo mejor el público en general no sabe es que detrás del "fenómeno televisivo" se encuentra la persona sencilla, trabajadora y cercana. Porque Alberto de Paz es mucho más que un "Piano-man" con Got Talent o un Spotify humano como lo definen algunos. Alberto es un Maestro. Y lo sabemos.

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