javiera mena. cantante y compositora

"Siempre me he sentido fuera de la moda: creo desde el lugar que me emociona"

  • La intérprete chilena acaba de lanzar su último trabajo, 'Espejo', un disco en el que invita al público a un "viaje interior" y adopta un tono más intimista sin renunciar a su poderoso ritmo

Javiera Mena, en una fotografía promocional de 'Espejo', el cuarto álbum de su trayectoria. Javiera Mena, en una fotografía promocional de 'Espejo', el cuarto álbum de su trayectoria.

Javiera Mena, en una fotografía promocional de 'Espejo', el cuarto álbum de su trayectoria. / juan queirolo

"Y aquí sigo bailando en el ritmo de la vida. Y aquí yo seguiré hasta el final de mis días", canta Javiera Mena en Intuición, uno de los cortes de su nuevo disco, Espejo (Sony). Desde sus comienzos, la cantante chilena (Santiago, 1983) ha hecho vibrar a sus admiradores con un electropop expansivo y dotado de una singular elegancia, aunque en el cuarto álbum de su trayectoria la intérprete propone con sus letras, sin que disminuya la intensidad ni la pegada de su música, una inmersión más espiritual.

-En el tema Espejo habla de las "aguas más profundas de la conciencia" y en Dentro de ti de viajar al interior de uno mismo. ¿Con éste buscaba un disco más hondo, más espiritual que los anteriores?

Me gustan las letras que te hacen detenerte y pensar, aunque no sea lo propio de la música de baile"

-Creo que a pesar de que mi música siempre ha tenido ese tinte, en Espejo me atreví a centrar mi lírica en lo que tiene que ver con lugares intimistas, a eso que se le puede llamar espiritualidad o autoconocimiento. Quise ir a sitios que quizás resulten mas incómodos, como esa invitación al viaje interior que no estás haciendo, o a mirar la soledad como una gran aliada.

-Centrándonos en esa idea de Espejo, ese viaje de mirarse a uno mismo y entenderse, ¿qué ve Javiera Mena cuando se encuentra con su reflejo?

-Veo a una artista en la búsqueda de canciones, con ganas de seguir haciendo discos, transitando por la confianza y la desconfianza. En ese reflejo aparecería un ser humano curioso y juguetón.

-Usted se mueve en cierto modo en tierra de nadie: defiende una música de baile que diga algo, que no sea sólo un entretenimiento vacuo. ¿Cómo equilibra esa parte más hedonista del ritmo con unas letras que pretenden ir más allá?

-Sí, siempre me he sentido fuera de la moda. Yo compongo desde el lugar que me emociona, y tengo mucha conexión con la música disco por mi crianza. En el momento de hacer las letras siento que estamos en una era tan oscura que necesito poder decir algo más allá del goce, me gusta generar una reflexión y me hace bien. Me gusta combinar esa mezcla rítmica que me nace con una propuesta lírica que tenga que ver con detenerse y pensar, aunque sé que eso no es lo más directo, que detenerse a pensar no tiene que ver con la evasión que propone la música de baile muchas veces. Diría que esa pequeña incomodidad que pueda haber en las letras es una apuesta que estoy haciendo.

-Su música tiene un sello muy reconocible, pero es verdad que en este nuevo trabajo parece haber un sutil giro. Las críticas señalan una sensibilidad más piano house y noventera. ¿Fue una reinvención pretendida?

-Es verdad que buscaba un cambio sonoro, a pesar de mantener mi esencia ochentera. Soy muy fan de la música piano house, que es algo que ya he trabajado antes en temas como Luz de piedra de luna, pero aquí supongo que hay un giro en el sonido por lo que los cambios se notan más.

-Su discografía contiene verdaderos himnos como Espada, una canción que en directo levanta el ánimo del público. Tiene que ser muy gratificante el ver que una obra propia despierta semejante entusiasmo.

-¡Sí! En el directo es una canción que despierta fuego, nunca dejaré de incluirla en los conciertos. Con ella siento que se unieron muchas cosas para que sea lo que es, y me produce un goce extremo tocarla en vivo y sacar la espada láser.

-Un aspecto que cuida mucho de su carrera son los videoclips. Son verdaderas joyas, y los nuevos no son una excepción, como ese de Intuición grabado en Benidorm...

-Sí, fue una idea del director Virgili Jubero. La primera vez que fui a Benidorm me quedé maravillada con las construcciones, algo que nunca había visto en mi vida, y cuando él me lo propuso yo dije sí de inmediato, porque me parecía un buen escenario para montar un videoclip, un lugar único con mucho para dar.

-En otra de las canciones, dice: "Y todas aquí, igual que yo, van transportando algún dolor". Parece una letra muy pertinente, en un momento en el que las mujeres han entendido su fuerza como colectivo.

-Sí, pero lo planteo desde un lugar de compañerismo y no arrogante, por ahí va la letra. Me encantaría que los hombres no se sintieran excluidos y que también pudieran cantarla hablando en femenino.

-Usted es compositora, productora, vocalista; autora total de sus creaciones. Pero a menudo el mercado discográfico suele darle la responsabilidad a un productor varón. ¿Cómo se puede cambiar esa inercia?

-Tomé las riendas en la producción porque me cuesta encontrar mujeres en este ámbito en Latinoamérica, y que conste que las he buscado. Me gusta trabajar con hombres, aprendo mucho de ellos, pero me encantaría encontrar más chicas para unir fuerzas. Es algo que resulta difícil por cómo esta armada nuestra cultura, aunque acabo de conocer a una productora brasileña con la que tengo muchas ganas de trabajar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios